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El poder “antisistema”: jaque a las fuerzas tradicionales

El exguerrillero Gustavo Petro / AP
El exguerrillero Gustavo Petro / AP
El magnate Rodolfo Hernández / AFP
El magnate Rodolfo Hernández / AFP

Por Redacción

El resultado electoral en Colombia, donde el ballotage se definirá entre figuras que no pertenecen a los grandes partidos, refleja un creciente fenómeno de descontento social

La victoria histórica pero agridulce de la izquierda y la entrada en juego de un millonario excéntrico despejaron el camino hacia el ballotage presidencial en Colombia. Será un insospechado duelo por el voto antisistema en detrimento de las fuerzas tradicionales.

El exguerrillero y senador de izquierda Gustavo Petro ganó el domingo la primera vuelta con 8,5 millones de votos, equivalentes al 40,3 por ciento de los sufragios, y el 19 de junio se medirá en segundo turno con el ingeniero Rodolfo Hernández (28,5 por ciento), exalcalde de Bucaramanga y un magnate indescifrable ideológicamente que desplazó a la derecha en la pelea por el poder.

Con discursos diametralmente opuestos, los candidatos derrotaron a las élites conservadoras y liberales que gobernaron por dos siglos el país y buscarán capitalizar el inconformismo de los colombianos con la clase dominante.

Este hartazgo con los partidos tradicionales no es nuevo en Latinoamérica. Sin ir más lejos, en Chile gobierna el joven Gabriel Boric, quellegó al poder cargado de promesas. En pocos meses de campaña viró de revolucionario a una especie de socialdemócrata, triunfó y ahora tiene más de 57 por ciento de desaprobación tras haber asumido el 11 de marzo.

Colombia, de 50 millones de habitantes y con un 39 por ciento de pobreza que se agudizó por la pandemia, mostró que está harto del repunte de la violencia y de la corrupción tras cuatro años del impopular gobierno del derechista Iván Duque.

Más de 21 millones de votantes participaron en una jornada que resultó ser una bofetada para la derecha y los partidos tradicionales, relegados por primera vez en la primera vuelta presidencial. Petro (62 años) y Hernández (77) llegaron a la segunda vuelta arropados en los anhelos de cambio y renegando de la corrupción.

Con una cocina como telón de fondo y a través de las redes sociales donde es muy activo, Hernández celebró que “perdieron las gavillas que creían que serían gobierno eternamente”.

Por primera vez un izquierdista se llevó la mayor parte de los votos en una elección presidencial de Colombia. Pero la posibilidad que las demás fuerzas se sumen en su contra en el balotaje, no le permitieron a Petro saborear el triunfo. Ahora, la campaña del exguerrillero volverá al tablero para conseguir alrededor de dos millones de votos adicionales.

Para el sociólogo Alexander Gamba, en lo que resta de campaña Petro va tener que modificar su discurso para lograr una convocatoria más amplia: “Tiene que dejar de plantear que es el candidato antiélites y mostrarse como el que puede defender la democracia, porque muchas de las posturas de Rodolfo son abiertamente antidemocráticas”, agregó el experto.

Hernández, un magnate de bienes raíces con poca experiencia en política, es conocido por sus salidas en falso. Dijo ser seguidor de Adolfo Hitler y luego se retractó diciendo que fue un lapsus y que en realidad quiso referirse al científico Albert Einstein, por ser un pensador alemán al que admiraba. En la actual campaña, cuando le preguntaron por el rol de su esposa en un eventual gobierno, Hernández dijo que es mejor que “ella apoye desde la casa. La mujer metida en el gobierno a la gente no le gusta, porque ven que es invasiva”. Luego explicó que su frase, muy criticada por las feministas, estaba descontextualizada.

Hernández ha logrado capitalizar políticamente el hastío de los ciudadanos por la corrupción, que según recientes encuestas es considerado el principal problema del país, seguido de la inseguridad y el desempleo. En un lenguaje coloquial y directo, propone un cambio en las formas de gobernar al no transar alianzas con “corruptos” y se muestra como un millonario que amasó su fortuna en el negocio de bienes raíces y a quien no le interesa obtener beneficio propio a costa del Estado. Financió su campaña de su propio bolsillo y de llegar a la presidencia donaría su salario y convertiría el palacio presidencial en un museo.

SEMEJANZAS CON TRUMP

Algunos lo han comparado con el estilo del controvertido expresidente estadounidense Donald Trump, quien llegó al poder ufanándose de no pertenecer al establishment político y conformando un gran éxito mediático que no terminó bien.

Hernández -quien incursionó en la política por primera vez en 2015- enfrentó como alcalde varios procesos disciplinarios, uno de ellos por golpear a un concejal de oposición cuando le hacía preguntas incómodas en su despacho, un episodio por el que la Procuraduría suspendió a Hernández por varios meses.

Rodolfo Hernández logró capitalizar el hastío social por la corrupción y la crisis económica

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