En “Algo que Contar”, el ciclo de entrevistas de Agustina Kämpfer en IP Noticias, Mirta Wons aseguró: “Seré gordita y simpática, pero no soy estúpida, y eso se paga caro. Hay cierta cosa de que el gordito debe ser más idiota que los demás. Y el que es gordo siente que le tiene que caer bien a todo el mundo, entonces hace un plus. Y yo tenía esto naturalizado de toda la vida, porque me trataron mal”.
Y contó una experiencia desagradable que vivió en un viaje de España a Argentina: “La última vez fue en el viaje de vuelta del Festival de Mérida, por parte de la línea aérea. Yo tenía determinado asiento asignado, porque soy grande. La producción del teatro San Martín lo había dejado seleccionado. Necesito espacio para las piernas y los asientos son muy chicos. La aerolínea me cambio de asiento y me la hizo muy difícil, porque además protesté en el mostrador. Después, ¡hasta me chequearon contra explosivos! Me castigaron por eso, por haber reclamado el asiento que la producción ya había pagado. ¡Me mandaron a un asiento en el que no entraba ni un chico!”.
Y sumó: “El cinturón de seguridad no me abrochaba. Tuve que pedir una extensión. ¡Es una humillación pedir una alargue para el cinturón de seguridad! Y, por supuesto, no me lo trajeron. Me castigaron por pedir un asiento para mí, que tengo características especiales. Por suerte se está pudiendo hablar de esto, pero se sigue viendo. El maltrato y el bullying no necesariamente son decirte ‘¡gorda!’”.
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