En el marco de la fecha Nº 23 del URBA Top 13 San Luis le ganó con muchísima autoridad a Regatas de Bella Vista por 29 a 18 en un encuentro que se vivió como un verdadero test match y que de seguro definirá el futuro de ambos equipos en lo que respecta a la Permanencia en la máxima categoría de la Unión porteña.
Es que San Luis está sufriendo esta campaña como nunca, después de haber sido en la últimas temporadas animador no solo a nivel URBA, sino también a nivel nacional, habiendo llegado a disputar dos semifinales del Torneo Nacional de Clubes que es organizado por la UAR.
Pero este presente es otro. Es duro, sacrificado y cuando las vacas están flacas, un triunfo como el logrado ante los de Bella Vista, vale su peso en oro y quizás mucho más también. Por eso el loco festejo del final, más que nada por haber derrotado a un rival directo, rival al que le peleó palmo a palmo cada pelota y al que cada vez que pudo lastimarlo, lo logró.
Con el empuje de los forwards y otra vez con una actuación descomunal de Franco Gnecco, que sumado a la voluntad de su hermano y al incasable trajín del capitán Alan Oubiña, terminaron de convertirse en una columna vertebral en la cual se afianzó todo el ímpetu azulgrana.
Funcionó el scrum, la defensa y por sobre todas las cosas: el line out. Lo dicho, San Luis creyó que podía y fue a buscar con orgullo y mucha fibra algo que en todo el año le costó horrores conseguir: el resultado.
Ayer Regatas (venía de ganar tres de los últimos 4 partidos) de entrada se sintió cómodo y en base a la movilidad de sus formaciones, intentó dominar, pero poco le duró aunque se mantuvo en partido, incluso dominando hasta entrado el segundo tiempo.
Pero San Luis lo quiso más y estaba muy claro que quien se equivocara menos iba a ser el equipo que se quedaría con todo.
Y fue nomás el team dirigido por Agustín Notti y Santiago Ferrara el que se quedó con la batalla y lo festejó como nunca sabiendo que los dos partidos que tenía que ganar, los ganó, porque ese triunfo obtenido ante Los Tilos en el clásico de la ciudad, se sumó a este ante Regatas para poder tener en sus manos la chance de pelear hasta el final. Y en eso están los maristas que tendrán una semana más que tranquila, pensando ahora sí en la visita de la semana que viene a Rosario donde se encontrarán el coqueto predio de Plaza Jewell, con el Atlético del Rosario.
Falta aún para el final, pero San Luis ya encontró el camino.
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