Con la llegada de los días de receso a la Ciudad se sabe que empieza a regir la frecuencia de verano. Eso es, menos micros en la calle. Solo eso se conoce mientras las paradas se llenan de usuarios y de malestar -según se expresaron ante este diario en varios puntos- por la incertidumbre de no conocer cuáles son los nuevos horarios y por las interminables esperas.
El malhumor se acentúa por la combinación de todo eso con la puesta en vigencia de un nuevo aumento de las tarifas.
La información oficial suministrada desde el Municipio indica que las líneas cuentan con una disminución del 15 por ciento en la frecuencia. Aunque en las calles parecen mucho más el paso de los micros, sobretodo por la noche y en madrugada.
La información oficial sólo indica una disminución del 15% en la cantidad de los servicios
Cierto que la movilidad de personas decreció desde los últimos días de diciembre por la culminación de los ciclos lectivos en escuelas, universidades y el inicio de la temporada de verano.
Es por esto, que a la hora de diagramar el día, los vecinos que necesitarán del transporte público para sus responsabilidades cotidianas deberán contar de antemano el cambio en las frecuencias de colectivo.
Pero nadie de los responsables dio precisiones, ante las consultas realizadas por este diario, de cómo queda el esquema del servicio de verano. Ni las líneas de micros locales y provinciales, ni la Municipalidad aportaron información, por ejemplo, de que cantidad de unidades quedan en circulación con respecto a las que cumplen con el servicio durante el resto del año. ¿De qué se habla cuando se anuncia que se reduce un 15 por ciento la frecuencia? el porcentaje de achicamiento parece mínimo pero no se refleja en las paradas con largas esperas, según denuncian los usuarios. Tampoco está muy claro dónde se pueden realizar los reclamos correspondientes.
Las aplicaciones que indican en qué momento llega el micro, no se salvan de las críticas
Desde la Secretaría de Planeamiento de la Comuna, de la que depende el área de Transporte local solo se informó que desde el 2 de enero hasta el 24 de febrero se mantendrán los horarios y frecuencias de verano.
La medida alcanza a las líneas de colectivos del Grupo Unión Platense (273 214, 202, Norte, Este, Sur, 418 y 518); a las unidades de la empresa Nueve de Julio S.A.T (508, Oeste, Este, 561, 414 y 215) y a las de la compañía Línea Siete S.A.T (307, 275 y 506).
larga espera
Si bien esta medida que reduce la frecuencia del transporte público empezó a regir el 2 de enero, días antes las paradas ya tenían largas colas y aparecía la bronca por otro de los problemas que surge en el sistema de transporte público: la falta de actualización de las aplicaciones.
Vecinos que esperaban en la parada fueron consultados por este diario sobre su experiencia con los cambios en la frecuencia de los micros. Por un lado, una vecina sostuvo que “bajó mucho la frecuencia y las aplicaciones no coinciden muchas veces con el horario o la distancia en la que está el micro”. Un hombre que esperaba su viaje, ya con gesto de fastidio, apuntó que “ya me pasó esta semana. Donde vivo hay paradas de varias líneas 275, Este, 506 y 273 y estuve más de 40 minutos y no pasó ningún micro”. La experiencia es pareja con varias opciones, según indicó el usuario.
Por su parte Gonzalo, otro usuario del sistema platense, hizo referencia a una distinción con los colectivos que van por la Circunvalación hasta el Cementerio: “Durante el año no tienen buena frecuencia y en verano es peor. Estás un montón esperando y a veces pasa el colectivo y no para”, se quejó.
aplicaciones en la mira
Las aplicaciones para celulares que se que utilizan como guía para ver recorridos y tiempos de espera no se salvan las de las quejas. Paula comentó que “cambié de aplicación. La que usaba me marcó un horario y el micro pasó 20 minutos después. Empecé a usar otra porque uso el micro para ir a trabajar y tengo un horario específico de llegada. Si lo pierdo o llego tarde pierdo el presentismo”.
En otros testimonios se apunta al desconcierto que provoca el movimiento de los colectivos, al parecer, en grupos de varios ramales. “Pasan todos juntos y después nos quedamos de plantón en la parada durante más de media hora. No entiendo que es lo que pasa con las frecuencias”, resumía un usuario en la zona de la estación de trenes, cuando se apagaba la tarde y buscaba volver a su hogar.
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