Durante casi dos años, de principios del 55 a fines del 56, el criminal de guerra nazi Adolf Eichmann -ideólogo de la llamada "Solución final" que exterminó a seis millones de judíos- trabajó con identidad falsa en una granja de Joaquín Gorina. Allí, alejado de su familia y sin que nadie conociera su horroroso pasado, el antiguo funcionario del Reich se hacía llamar Ricardo Klement y criaba gallinas y conejos de angora. Pero no fue lo único que hizo en el criadero de nuestra región: el supuesto granjero emprendía una tarea solitaria y a la vista de nadie. Hoy, muchos años después, algunos vecinos de entonces recuerdan la secreta estadía del nazi en una granja cercana a las viejas vías del Ferrocarril Provincial.
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