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En el Centro, otro foco de riesgo: comerciantes de calle 9, desesperados

Quienes trabajan en los locales del área que va de 42 hacia 46 cuentan que viven pendientes del grupo de WhatsApp vecinal y las cámaras para prevenir agresiones y robos de los que son víctimas muy a menudo

Los vecinos y comerciantes de la zona de 9 y 45 están atemorizados y hartos del descontrol / César Santoro

Por Redacción

Vivir y tener comercios en la zona céntrica de La Plata no es garantía de seguridad. Un ejemplo de eso es la situación que enfrentan todos los días los vecinos y comerciantes de calle 9 entre 42 y 46 que sufren robos y se sienten intimidados por los “trapitos” y los grupos de menores “piraña” que deambulan por esa zona pidiendo mercadería, dinero y hasta vandalizando casas y comercios.

En esas cuatro cuadras contiguas y también en los alrededores, los frentistas y comerciantes se mantienen en alerta mediante grupos de WhatsApp en los que interpretan actitudes y acciones presuntamente sospechosas que observan en el barrio para que cada uno tome sus recaudos.

Y es que si bien se trata de un barrio céntrico, muy cercano al área comercial más concurrida de calle 8, el movimiento de gente allí es mucho menor y eso repercute en que sean blanco de situaciones de inseguridad. No obstante, todavía están los ecos en la zona de los reclamos del comercio de calle 8, en el microcentro por una ola de escruches nocturnos y daños en sus locales.

“Pasa gente y nos monitorea. Eso sentimos”, cuenta la dueña de una casa de comidas veganas de calle 9 entre 44 y 45. “A mi hija le robaron la bicicleta de la puerta del local. Vino un chico, pidió algo para darle y se fue. A los minutos volvió y sacó la bicicleta”, agregó la mujer, que al igual que otros comerciantes consultados piden no dar sus nombres para preservarse.

“Han robado en varios comercios y vivimos pendientes de los grupos de WhatsApp para tratar de prevenir cualquier cosa”

Comerciante de 9 entre 44 y 45

“Otra cosa que sucede y no sabemos cómo manejar son los grupitos de nenes que entran a los locales y empiezan a tocar todo y piden que les des algo. Nos pasó que en una oportunidad se llevaron una lata donde juntábamos los vueltos que donaban los clientes para una fundación”, sumó la comerciante. Explicó que, por eso, dispone dos personas en el local, “una detrás del mostrador y otra adelante, como para controlar más la situación. Después, nos manejamos con los vecinos y otras personas que tienen negocios en el barrio. Ahí vamos diciendo si vemos alguna situación sospechosa. En casas y comercio también usan las cámaras: “Ven más cosas y nos avisan”, finalizó la mujer.

Algo similar ocurre en una panadería del área. “Vivimos desconfiando de todo el mundo. De los trapitos más que nada, porque pasan cosas y causalmente ellos hacen mucho recambio”, dijo la encargada.

En otro local contaron que al bajar el bajar el sol se le pone llave a la puerta. “El tema de los menores que andan en bandita. Es complejo”.

Según cuentan los vecinos, la peor parte se la llevó la dueña de un local que “abre hasta las 16 porque después ya se pone bravo el barrio”. A ese negocio entró un hombre que trabaja de trapito en la cuadra de 9 entre 43 y 44, pidió un balde y detergente, pero cuando la vendedora le quiso cobrar “el muchacho la patoteó y se fue sin pagarle. Así que la mujer quedó muy asustada y una vecina llamó a la Policía, pero no pasó nada”, comentaron en la zona.

NO SE SALVA NADIE

Aunque el área comercial de calle 8 esté más transitada no significa que haya seguridad. Quienes trabajan en los locales de esa zona dijeron a este diario que tuvieron “ola de apertura nocturnas de persianas pero está controlado ahora. Lo que sí necesitamos es mayor presencia de agentes caminantes, qué hay pero no la cantidad que debería porque ahora en vacaciones de invierno hay mucha más circulación de gente”, destacó Valentín Gilitchensky, dueño de una marroquinería y presidente de los centros comerciales en la Federación Empresaria La Plata.

“De los trapitos desconfiamos mucho porque no están siempre los mismos y se van cuando sucede algún robo en el barrio”

Encargada de un local de 9 entre 45 y 46

El joven agregó que se sienten incómodos con quienes “vienen a vender medias, ya que molestan y se drogan. Pero el problema más importante ahora son los trapitos, que agreden a la gente. Nosotros nos manejamos en grupos de WhatsApp en lo qué hay personal de la comisaría para tratar de prevenir cualquier situación”.

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