Sebastián es un hincha de Estudiantes que se fanatizó tanto que armó una bandera con su apodo y la empezó a llevar al viejo estadio en 57 y 1. Luego acompañó todo el periplo por Quilmes y el Único, incluso en infinidad de partidos amistosos, como las giras por Colombia y la pretemporada por los Estados Unidos. Ahora llegó el momento de decir adiós a la tribuna y ocupar otro lugar en la cancha. Es por eso que como homenaje los demás hinchas le dejaron colgar todos sus “trapos” (de diferentes épocas) detrás del arco de la platea de la calle 55.
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