Una decena de hinchas de Independiente Rivadavia se dieron el lujo de interrumpir el partido a los seis minutos del segundo tiempo al haber saltado al campo de juego desde una de las cabeceras. Causó sorpresa e indignación la pasividad del personal policial, que demoró más de la cuenta en restablecer el orden y propiciar la reanudación del juego.
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