Abusos sexuales en la Legislatura bonaerense: cómo operaba “La Orden de la Luz” y quiénes son los detenidos
| 1 de Enero de 2026 | 02:02
La Legislatura bonaerense tuvo un sacudón de fin de año tras salir a la luz una causa por abusos sexuales que se habrían cometido dentro del Senado. Y detrás de esta denuncia aparece “La Orden de la Luz”, una supuesta lógica sectaria, según consta en los documentos a los que accedió EL DIA.
Tal como informó este diario, la Justicia penal de La Plata se encuentra detrás de una terrible acusación ya que los ataques se habrían extendido durante casi una década. En la mira hay dos empleados que ya se encuentran detenidos. Se trata de Nicolás Daniel Rodríguez y Daniela Silva Muñoz, quienes están imputados por delitos contra la integridad sexual cometidos -según fuentes judiciales- en un contexto de manipulación, amenazas y ejercicio de poder, tanto en el plano personal como político.
Fuentes del expediente indicaron que uno de los ejes centrales de la causa es la utilización de espacios políticos, vínculos laborales y promesas de crecimiento dentro de la militancia como mecanismo de acercamiento y control. En ese marco, la fiscalía investiga el funcionamiento de una presunta estructura denominada “La Orden de la Luz”.
Al respecto, según surge de las actuaciones, Rodríguez se presentaba como un líder espiritual con supuestos “poderes especiales”, mientras que Silva Muñoz cumplía un rol de guía o facilitadora, reforzando el sometimiento de las víctimas. Siempre según fuentes judiciales, esta dinámica habría sido utilizada para justificar los abusos, anular la voluntad de las denunciantes y sostener un vínculo coercitivo prolongado en el tiempo.
Lo cierto es que tras las detenciones, que fueron concretadas el 29 de diciembre por la noche, Rodríguez y Muñoz se negaron a declarar, y sus abogados defensores pidieron el traslado a una alcaldía departamental.
Una causa explosiva que lleva años de investigación
La explosiva causa, que se tramitó durante años y sumó testimonios coincidentes de distintas denunciantes, derivó finalmente en órdenes de detención, allanamientos y secuestro de material probatorio, dispuestas a pedido de la fiscal Betina Lacki, titular de la UFI N° 2 de La Plata. El expediente quedó bajo la intervención del Juzgado de Garantías N° 4, que avaló las medidas al considerar acreditada la existencia de elementos de convicción suficientes.
Tal como publicó EL DIA, según fuentes judiciales y voceros, los hechos investigados se remontan al menos a 2015 y describen un patrón de abusos sexuales con acceso carnal, violencia psicológica y sometimiento prolongado, en algunos casos, hasta 2023. Las víctimas -cuyas identidades se preservan- relataron ante la Justicia haber sido sometidas en un contexto de asimetría de poder, amenazas y manipulación emocional.
Los hechos investigados incluyen accesos carnales sin consentimiento, amenazas con armas blancas, episodios de intimidación, control de la vida personal y sexual de las víctimas, y una progresión en la gravedad de las conductas denunciadas. Parte de los abusos, además, habrían ocurrido en inmuebles vinculados a los imputados y en ámbitos relacionados con su actividad política y laboral.
Cómo sigue la causa
Como quedó dicho, tras las detenciones que tuvieron lugar en la noche del 29 de diciembre, ambos imputados fueron trasladados para ser indagados pero tanto Rodríguez como Muñoz se negaron a declarar, haciendo uso de su derecho constitucional, según confirmaron voceros judiciales.
En paralelo, la defensa solicitó el traslado de los detenidos a una alcaldía departamental, alegando que los calabozos de la DDI donde permanecían alojados no reunían condiciones adecuadas, un planteo que quedó sujeto a resolución judicial.
Desde la fiscalía destacaron que la causa se apoya en declaraciones testimoniales, coincidentes y sostenidas en el tiempo, además de material documental y digital incorporado recientemente. La investigación también reconstruye intentos previos de las víctimas por denunciar, así como presuntas maniobras de hostigamiento posteriores para evitar que los hechos llegaran a la Justicia.
Para el Ministerio Público, el caso reviste una gravedad institucional significativa, no solo por la reiteración y extensión temporal de los abusos denunciados, sino también por el contexto de poder desde el cual se habrían cometido, lo que habría facilitado la captación y el sometimiento de las víctimas.
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