Si bien se estima que el desembarco de la megaproducción generará un movimiento económico significativo para los comercios de cercanía -especialmente en hotelería, gastronomía y transporte-, no todo es color de rosa. Un kiosquero de diagonal 80 y 6, con los brazos cruzados en la puerta del local, indicó molesto: “No hay nadie en la calle”, dando entender que fueron pocas las ventas. Además, los cortes obligaron a modificar recorridos del transporte público, lo que complicó a los usuarios.
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