"Lobo estoy ciego y aún así vengo a verte de corazón": la historia de Dante, hincha no vidente de Gimnasia

Sergio Pomares

En cada partido que Gimnasia juega en el Bosque hay historias que conmueven, como pasa en cada estadio del fútbol argentino. Una de ellas es la de Dante Valencia, abuelo de 75 años, referente de una familia entera de sangre tripera, que aun después de haber perdido completamente la vista no dejó de “ir a ver a Gimnasia de corazón”.

Su historia está atravesada por la adversidad. A raíz de una mala praxis médica, en el marco de un cuadro de diabetes que lo afectaba desde hacía tres años, terminó perdiendo totalmente la visión hace poco más de un año. Sin embargo, hubo algo que no cambió: su ritual sagrado de cada fecha como local ir al Bosque.

Acompañado por los suyos, Dante llega a la cancha ingresando por avenida 60. Camina tomado del brazo, con paso firme junto a su bastón, como quien conoce de memoria cada rincón. Y lleva una remera blanca que resume todo y que emociona a cualquiera que la lea: “Lobo estoy ciego aún así vengo a verte de corazón”, con letras azules.

No necesita ver el verde césped ni la pelota para sentir el partido. Lo vive con el ruido de la tribuna, con el relato al oído de algún familiar, con el temblor del cemento cuando festejan un gol. Su familia, toda gimnasista, lo rodea y lo acompaña en cada encuentro, transformando la dificultad en un acto de amor compartido.

“Es lo más grande, otra cosa no tengo”, afirma. Para él, Gimnasia no es solo un club. Es pertenencia, identidad, es memoria y potenciar sus sentidos.

dante valencia
gimnasia
hincha ciego
no vidente

Las noticias locales nunca fueron tan importantes
SUSCRIBITE