Gallardo, en duda: tras la tercera derrota al hilo, evalúa su continuidad en River

La noche del domingo dejó algo más que una derrota para River. El 1-0 frente a Vélez en el estadio José Amalfitani no solo significó la tercera caída consecutiva en el torneo local, sino que abrió una grieta inesperada en el ciclo de Marcelo Gallardo.

Horas después del golpe, comenzó a circular con fuerza una versión inquietante: el entrenador más ganador de la historia reciente del club estaría evaluando su continuidad al frente del equipo.

El partido, definido por un gol tempranero de Manuel Lanzini, expuso nuevamente las dificultades de un River que no encuentra respuestas futbolísticas ni anímicas. A los cinco minutos ya estaba en desventaja y, pese a tener la pelota durante largos pasajes, volvió a mostrar problemas para generar situaciones claras y contundentes.

La derrota profundizó una racha negativa que incluye tres tropiezos al hilo en el campeonato y cuatro encuentros sin victorias, un escenario inusual para un ciclo que supo acostumbrar a los hinchas a las noches épicas y a las definiciones decisivas.

Lo que parecía un mal arranque pasó a transformarse en un foco de tensión interna. Según trascendió tras el encuentro, Gallardo quedó golpeado por el rendimiento y por la respuesta anímica del equipo. En ese contexto, el propio entrenador estaría analizando si están dadas las condiciones para continuar.

No se trata de una decisión tomada, pero sí de una reflexión que sorprende por el peso simbólico que tiene su figura en Núñez.

Desde su llegada al club en 2014, el Muñeco construyó una era dorada que incluyó títulos internacionales, finales memorables y un sello competitivo que trascendió generaciones. Por eso mismo, la posibilidad de una salida, aunque sea una evaluación interna, sacude los cimientos de la institución.

El plantel fue citado para entrenarse el lunes por la tarde, en lo que será el primer reencuentro tras la caída en Liniers. Allí se espera ver señales claras. El respaldo dirigencial, por ahora, se mantiene puertas adentro, mientras el vestuario intenta procesar un presente inesperado.

La sensación es que el margen de error se achicó y que cada partido empieza a tener un peso específico mayor.

Marcelo Gallardo
River

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