El recuerdo de la AMIA: “Que estas noticias aporten alivio a las familias”
Edición Impresa | 1 de Marzo de 2026 | 02:02
La muerte del líder supremo de la República Islámica de Irán, Alí Khomenei, generó una inmediata reacción del Gobierno argentino, que aprovechó el pronunciamiento para volver a poner en el centro de la escena el atentado contra la AMIA y el reclamo de justicia por las 85 víctimas fatales.
El canciller Pablo Quirno sostuvo que el fallecimiento del dirigente iraní obliga a recordar que la Justicia argentina determinó que el ataque del 18 de julio de 1994 fue “un acto de terrorismo internacional planificado desde las más altas esferas del régimen iraní de la época y ejecutado por Hezbolá”.
A través de redes sociales, Quirno afirmó que la decisión estratégica del atentado fue adoptada por la conducción política iraní vigente entre 1993 y 1994, “entre cuyas máximas autoridades se encontraba Khomenei, imputado en la causa”. El funcionario remarcó que la búsqueda de verdad y justicia por las 85 víctimas “es una política de Estado y seguirá siendo una prioridad permanente” para la Argentina.
En ese marco, concluyó con una frase que sintetizó la postura oficial: “Que estas noticias aporten alivio a las familias y contribuyan al reconocimiento de las responsabilidades y a la lucha contra el terrorismo y la impunidad”.
Pronunciamientos
Desde el PRO también se manifestaron tras la muerte de Khomenei. En un comunicado, el partido sostuvo que las recientes operaciones militares de Estados Unidos e Israel marcan “un punto crítico ante la persistente amenaza nuclear del régimen de los Ayatolas de Irán”, al que calificaron como “enemigo de la paz a nivel global y con probada responsabilidad en el atentado a la AMIA”.
El diputado nacional y secretario general del PRO, Fernando de Andreis, diferenció entre el régimen y el pueblo iraní. “Es muy importante hablar del régimen de Irán y no de Irán, y mucho menos del pueblo de Irán”, señaló, y recordó que la Argentina “fue alcanzada por esa fuerza asesina” en el atentado de 1994.
De Andreis remarcó que la Justicia argentina probó que el ataque fue ideado por altos funcionarios iraníes y perpetrado por Hezbollah con apoyo de Irán, y consideró que esos antecedentes deben estar presentes al analizar la actual escalada militar en la región.
La relación entre la administración de Javier Milei y el régimen iraní estuvo atravesada por tensiones, en el marco del acercamiento estratégico de la Argentina con Israel y Estados Unidos. Hace un mes, el Gobierno designó a la Fuerza Quds y a trece personas asociadas como organización terrorista.
Según la comunicación oficial, se trata de una unidad de los Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica especializada en entrenar y ejecutar atentados en el exterior.
El texto recordó que la Argentina fue blanco de acciones vinculadas a esa estructura durante la década del ’90, tanto en el atentado contra la Embajada de Israel en 1992 como en el ataque a la AMIA en 1994. También cuestionó la falta de colaboración de las autoridades iraníes en relación con Ahmad Vahidi, señalado en la causa judicial.
Pocas horas después de la ofensiva sobre Teherán, la Cancillería expresó su apoyo a las acciones destinadas a “neutralizar la amenaza que el régimen de la República Islámica de Irán representa para la estabilidad internacional a largo plazo y la seguridad en la región”, y manifestó su expectativa de que las medidas adoptadas contribuyan a restablecer la estabilidad y fortalecer el régimen internacional de no proliferación nuclear.
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