La competencia, que se celebra en el estado de Florida, ya se ha acostumbrado a lidiar con problemas de la lluvia al repetirse constantemente a lo largo de las diferentes ediciones y, al no tener ningún estadio techado, los partidos suelen postergarse e incluso, muchas veces, jornadas enteras.
Pese a que gozaría dos calendarios medianamente estables en 2018 y 2019, la competencia, que se no disputaría en 2020 por la pandemia del Covid-19, no se libraría de las inclemencias en 2021, 2022, 2023, 2024 y 2025, ocasiones en que el agua asumiría un rol protagónico al establecer interrupciones, suspensiones y postergaciones de jornadas enteras. En mayor o menos medida, pasan los años, pero la lluvia sigue siendo incondicional al Miami Open.
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