El desafío sustentable: empresas de la Región suman el “Sello B”

Comercios e industrias lideran el cambio hacia la sostenibilidad. Entre el éxito económico y la responsabilidad social

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En la Región, el concepto de éxito empresarial está atravesando una mutación. Se plantea que la rentabilidad al cierre del ejercicio combine con la capacidad para transformarse en agentes de cambio. Bajo esta premisa avanza el movimiento de las Empresas B, una certificación global que en La Plata y el polo industrial de Ensenada ya cuenta con referentes que operan bajo estándares de transparencia y mejora continua.

El Sistema B (“Beneficio para todos”) es una red global impulsada por la organización B Lab, una Ong nacida en Estados Unidos en 2006. Su objetivo es promover un modelo económico donde las empresas integren el impacto social y ambiental en su propio estatuto legal. Para obtener la certificación, las entidades deben superar la Evaluación de Impacto B con más de 80 puntos sobre un total de 200, analizando rigurosamente cinco áreas: Gobernanza, Trabajadores, Comunidad, Clientes y Medio Ambiente. En suma, se pone la lupa a los dos lados del mostrador y en las estanterías o plantas de producción.

El movimiento del “triple impacto” (financiero, social y ambiental) se difunde en Europa, Asia, Oceanía y América. Ya tiene a un puñado de firmas de la Ciudad y la Región. Esta semana representantes de entidades certificadas como Lulea Mindfulness, Aero Turismo, Ego Design, Cocoliche y Amiplast se reunieron para fortalecer la red de apoyo local. El encuentro subrayó la necesidad de generar un ecosistema donde estas empresas se prioricen entre sí como proveedores.

El desafío para el sector es convertir este proceso en una norma de gestión que garantice la sostenibilidad a largo plazo, demostrando que la ecología y la producción pueden hablar el mismo idioma.

Cada tres años, a examen

En Argentina, se audita por Sistema B. No funciona como una foto estática. La certificación requiere una revalidación obligatoria cada tres años. Es, en esencia, una herramienta de gestión para empresas que buscan ser “las mejores para el mundo”, se indica.

Con esa marca, distinguen luego sus productos y servicios y generan redes.

Reciclado industrial

Desde hace dos décadas, en el polo industrial de Ensenada, sobre el Camino Vergara, Amiplast S.A., transforma residuos post-industriales, del agro y del consumo en pellets, que funcionan como materia prima para la industria transformadora de bolsas y bobinas, por ejemplo.

La compañía escaló sus procesos de calidad ambiental. “Somos una empresa certificada por PCX Solution en el estándar PPRS (plastic pollution reduction standard) para emitir bonos de plástico”, explicó la arquitecta María Eugenia Roig, directora ejecutiva de la firma. Esta distinción permite a otras compañías compensar su huella plástica mediante el financiamiento de proyectos de reciclado, a menudo ejecutados por cooperativas de trabajo.

La adopción del Sistema B es parte de todo lo demás: “Es nuestra naturaleza la responsabilidad social, ambiental y económica”, apuntó la ejecutiva y concluyó en que “ser empresa B certificada significa transparencia”. Esa visión se complementa con sellos del INTI sobre la trazabilidad 100% de reciclado. También, contó Roig, tuvieron reconocimiento por su política interna de diversidad de género.

Un millón de prendas

Por su parte, en el sector comercial platense se destaca Cocoliche Ropa Con Otra Oportunidad. Con 13 años de trayectoria y cinco locales (incluyendo su casa matriz en la zona de Plaza Belgrano, la marca es pionera en moda circular de calidad. Su modelo se basa en la recirculación de prendas seleccionadas bajo un riguroso criterio de trazabilidad, evitando que la ropa termine en vertederos.

“La Certificación de Empresa B demuestra que formamos parte de una comunidad mundial de líderes que trabajan por el cambio de los sistemas económicos”, señala Brenda Andersen, co-fundadora. La firma asegura que ya pusieron en circulación más de un millón de prendas, lo que evitó la emisión de 20.102 toneladas de dióxido de carbono. Además, mantienen un sistema de donaciones que ya distribuyó casi 50.000 artículos a través de la organización La Plata Solidaria.

 

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