Demolición en Chivilcoy reaviva reclamo por falta de protección patrimonial
| 10 de Abril de 2026 | 15:39
La calle Pellegrini, en el centro de Chivilcoy, frente a la plaza 25 de Mayo, comenzó a modificar su fisonomía tras la demolición de una construcción de valor histórico, en un contexto marcado por la falta de regulación sobre el patrimonio, lo que genera preocupación en instituciones y vecinos por el impacto en la identidad urbana.
Un vacío y un baldío cubierto por tablas blancas, sin señalización de obra, reemplazan ahora lo que fue considerado un tesoro arquitectónico de la ciudad, que quedó reducido al recuerdo en antiguas fotografías.
La desaparición de este edificio volvió a poner en evidencia una problemática estructural: la inexistencia de un marco jurídico sólido que regule intervenciones sobre propiedades privadas con valor patrimonial. A diferencia de otras localidades de la región, donde existen ordenanzas que restringen demoliciones en áreas históricas, en Chivilcoy estos procesos suelen limitarse a trámites administrativos sin contemplar el valor simbólico de las construcciones.
Desde espacios dedicados a la preservación, como el MOACH, advirtieron sobre un "vacío legal" que permite el avance inmobiliario sobre piezas clave de la identidad local. "Cada vez que cae una piqueta sobre una estructura centenaria, se borra una página de la memoria colectiva de los chivilcoyanos", señalaron.
El reclamo de estas entidades apunta a la necesidad de que el Concejo Deliberante y el Ejecutivo Municipal impulsen una normativa que contemple un inventario de inmuebles con valor patrimonial. Actualmente, la ausencia de prohibiciones específicas o instancias de evaluación técnica previa habilita a los propietarios a disponer libremente de estas estructuras.
La situación, advierten, coloca a la ciudad en una posición crítica, ya que sin herramientas legales que promuevan la preservación o incentiven la restauración, el paisaje urbano podría perder los rasgos que lo distinguen.
No obstante, remarcan que existen antecedentes locales de edificios históricos reconvertidos que lograron adaptarse a nuevas funciones sin alterar su identidad, lo que demuestra la viabilidad de compatibilizar desarrollo y conservación.
En este marco, organizaciones civiles plantean la necesidad de un compromiso conjunto entre el Estado, los profesionales del sector y la comunidad, con políticas sostenidas que reconozcan al patrimonio arquitectónico como un recurso no renovable. La pérdida de estos espacios, sostienen, no solo afecta el valor cultural, sino también el potencial turístico y la calidad de vida de los habitantes.
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