Legumbres: el alimento olvidado que vuelve a la mesa con más fuerza que nunca

Económicas, versátiles y con alto valor nutricional, esta variedad resurge como aliada clave en la alimentación cotidiana. Por qué sumarla hoy es más simple -y necesario- de lo que parece

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Por CECILIA FAMÁ

cfama@eldia.com

Durante años quedaron relegadas a recetas tradicionales o platos de invierno, pero hoy las legumbres vuelven a ocupar un lugar central en la cocina diaria. Su aporte nutricional, su practicidad y su bajo costo las convierten en un recurso clave para quienes buscan comer mejor sin complicarse. ¿Qué pasa cuando las redescubrimos?

“¿Cuántas veces a la semana, o mejor dicho al mes, te acordás de incorporar legumbres?”, plantea la nutricionista platense Agustina Alda (M 4453), poniendo el foco en un hábito que muchas veces se posterga. Lentejas, garbanzos, porotos o arvejas suelen quedar fuera de la rutina, a pesar de ser uno de los grupos de alimentos más completos.

 

Comidas con legumbres pueden ser prácticas, versátiles y con fácil adaptación al plato

 

Desde el punto de vista nutricional, las legumbres aportan proteínas vegetales, fibra y energía de buena calidad. “Son una opción súper completa para el día a día”, explica Alda. Entre sus beneficios más destacados aparece el efecto de saciedad: “al ser de digestión lenta, ayudan a mantener estables los niveles de glucosa en sangre y evitan los picos de hambre. Además, favorecen la salud intestinal y contribuyen al control del colesterol, dos aspectos clave en términos de prevención”, indica.

Pero hay algo más: en un contexto donde cada vez más personas buscan reducir el consumo de carne, las legumbres se vuelven una alternativa estratégica. “Combinadas con cereales como arroz o trigo, permiten lograr un perfil de aminoácidos más equilibrado, algo fácil de aplicar en preparaciones cotidianas”, suma la especialista.

Sin embargo, el desafío no es solo nutricional, sino también cultural. Durante años, las legumbres fueron asociadas a platos pesados o a largas horas de cocción. Hoy, ese paradigma empieza a cambiar. Preparaciones como hummus, ensaladas tibias o hamburguesas vegetales muestran que pueden ser prácticas, versátiles y adaptarse a distintos momentos del día.

En ese sentido, la escritora y activista culinaria Anna Jones, en su libro “Cocina vegetariana moderna”, sostiene: “Las legumbres son la despensa secreta de una cocina inteligente: económicas, nutritivas y capaces de transformarse en platos llenos de sabor con muy pocos ingredientes”.

En la vida cotidiana, las experiencias son diversas. Paula, de 34 años, diseñadora gráfica, cuenta: “Empecé a incorporarlas porque quería comer menos carne. Al principio me daba fiaca, pero ahora las uso mucho en ensaladas o hago hummus para la semana”.

 

Las legumbres aportan proteínas vegetales, fibra y energía de buena calidad alimenticia

 

Distinta es la experiencia de Ricardo, de 62, jubilado: “En mi casa siempre se comieron lentejas, sobre todo en invierno. Es un plato que no falla y que te deja satisfecho”.

En tanto, Sofía, de 19 años y estudiante, reconoce otra realidad: “Sé que hacen bien, pero no siempre sé cómo cocinarlas. A veces termino comprando las enlatadas porque es más práctico. Las sumo siempre a ensaladas; amo las ensaladas con garbanzos, lentejas, porotos...”.

Sobre este punto, Alda aclara que algunas molestias digestivas pueden aparecer en personas no habituadas, pero que existen formas simples de evitarlas: el remojo previo, una buena cocción y el uso de especias como comino o laurel ayudan a mejorar la digestión.

Lejos de ser un alimento del pasado, las legumbres se proyectan como una respuesta actual a múltiples necesidades: comer mejor, gastar menos y sumar variedad. Incorporarlas no requiere grandes cambios, sino pequeños gestos en la cocina diaria.

Porque, como resume Alda, “sumar legumbres a la alimentación es una estrategia simple, accesible y con un impacto muy positivo en la salud”.

 

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