Gimnasia debe resetearse con un DT que lo ayude a crecer
Edición Impresa | 14 de Abril de 2026 | 05:11
Por MARTIN MENDINUETA
Franco Torres cambió drásticamente el final de la ciclotímica actuación tripera. Después de haber tocado extremos de rendimiento (muy bien en el primer tiempo y sin respuestas válidas durante el complemento), se topó con un triunfo de enorme valor. La victoria lo deja en carrera para alcanzar el esencial objetivo de clasificar entre los ocho mejores de su grupo y, al mismo tiempo, debe ser la plataforma anímica para que el nuevo DT inicie la tarea de resetearlo.
Víctima de un perfil colectivo desconcertante, el Lobo pasó de atacar como hacía rato no se lo veía a una postura que perdió convicción, ímpetu y, sobre todo, eficacia en la distribución del balón.
Ariel Pereyra advirtió la notoria merma y entendió que debía cambiar los mediocampistas internos para incrementar la apuesta desequilibrante por las bandas. Si bien las variantes no generaron el crecimiento esperado, Franco Torres, uno de los elegidos para renovar la apuesta ofensiva, destrabó la tarde, apartó el fastidio por un rendimiento que había mermado peligrosamente y ubicó la pelota cerca del palo izquierdo de Burrai.
El resultado final les puede entregar al equipo y a los hinchas un envión formidable para encarar lo que falta procurando corregir los errores y disimular las carencias que lo hacen una formación impredecible.
Varios reconocen que este equipo necesita un conductor que lo estabilice, que le brinde tranquilidad, que lo aleje de actuaciones y momentos diametralmente opuestos. Eso y un funcionamiento aceitado y, sobre todo, menos permisivo en su defensa es la receta que puede hacerlo crecer.
SE MOSTRÓ TAL COMO ESPERABA SU HINCHADA EN UN PARTIDO DECISIVO
Lo que hizo el Lobo durante la etapa inicial tuvo la fisonomía de lo que reclamaba su gente. Tomando plena conciencia de la importancia del duelo, salió dispuesto a atacar de manera sostenida y ese fue su mejor rasgo.
El destacado rendimiento de la línea media (brilló con su pegada el hijo de Guillermo) resultó clave para el protagonismo alcanzado. Sarmiento, que tuvo dos lesionados que debieron salir, respondió cuando pudo, sintiendo en todo momento que el trámite se le hacía cuesta arriba.
Suelto, con un juego fluído y ambicioso, el Lobo impresionó gratamente durante el primer capítulo
El gol (fruto de un trabajo ensayado) fue la coronación de lo hecho con soltura para irse al descanso con merecida ventaja.
El segundo tiempo entregó feas sensaciones. Gimnasia se deshilachó, una vez más. Nadie imaginaba que la tarde de lunes en Junín pudiera terminar con tantas sonrisas.
El desahogo que generó el acierto de Franco Torres a la red es parte de los infinitos matices que entrega un deporte que se vuelve cruel y fantástico sin avisar. Todavía puede clasificar. ¡Y es lo que más le importa!
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