VIDEO. El “cafecito” copa Barrio Norte: al paso, con pastelería y pocas mesas
Edición Impresa | 25 de Abril de 2026 | 03:15
En la zona norte del casco urbano platense, entre las calles 1 y 7, de 32 a diagonal 74, el paisaje cambió en pocos años. Donde antes predominaban viviendas y oficinas, hoy se multiplican las cafeterías y pequeños locales gastronómicos que le imprimen otra dinámica a un sector históricamente tranquilo.
El fenómeno se inscribe en una tendencia más amplia. En la Ciudad, las cafeterías vienen ganando terreno con formatos más ágiles y propuestas que combinan café y pastelería, incluso bajo la modalidad “al paso”, pensada para una rutina cada vez más acelerada . A la par, el cambio en los hábitos de consumo también explica el corrimiento desde otros rubros gastronómicos hacia opciones más ligadas a la merienda y el encuentro.
Ese cambio ya se ve en el Centro o en puntos de La Loma, pero parece una explosión en Barrio Norte. Hay al menos 3 cafecitos en 5 de 38 a 41, otros tres en la zona de Plaza Olazábal y otros dos un poco más allá, hacia la calle 36 o hacia 8. Luego, pasando la diagonal 74 hay dos más en 5 y uno a punto de abrir sobre el cruce de ambas calles.
Josefina Radi, dueña de un local en 41 y 5, explica que su cafetería nació hace tres años a partir de una necesidad concreta del entorno. “Esta nunca fue una zona céntrica, pero está rodeada de estudios médicos y la gente necesitaba un lugar para tomar algo rápido”, contó.
Con el tiempo, el espacio se consolidó como punto de encuentro. “Los vecinos estaban contentos porque al barrio le das más vida. También hay un lugar de encuentro y eso genera otra dinámica”, señaló. Y agregó: “Ya no se usa tanto juntarte en tu casa. Te encontrás en un lugar, hacés una pausa o es un momento para uno mismo”.
Los locales son chicos en general, con pocas mesas. Un feriado cualquiera a media tarde, puede verse a gente parada, en la puerta, esperando un pedido o un mesa.
“La gente se fue acercando desde el día uno. Vienen, vuelven. A veces pasan dos o tres veces por día. Somos una familia”
Martina Wige Dueña de un local en 5 e/ 38 y 39
La expansión también está marcada por una nueva generación de emprendedores. Martina Wige, de 23 años, lleva adelante junto a sus hermanos una cafetería de especialidad que abrió en 2022. “Hacemos todo desde cero, tanto la pastelería como las masas”, explicó.
Hay clientes que responden: “Vienen, vuelven. A veces pasan dos o tres veces por día. Somos una familia”, describió. Para la joven, la proliferación de locales no implica una disputa directa: “Cada uno tiene su público y ofrecemos cosas diferentes. Eso es lo lindo”.
A esos proyectos se suman emprendimientos más recientes. Ramiro Reyes abrió hace menos de un año, en familia, en un espacio que ellos mismos refaccionaron. “Era un mini sueño tener algo propio. Empezamos desde cero y fuimos aprendiendo”, relató. La formación, en su caso, llegó a partir de un curso de barista que realizó su hermana, y que luego compartió con el resto del equipo.
Detrás de estas historias aparece un patrón que se repite: locales chicos, estructuras reducidas y anclaje barrial. Un modelo que, según coinciden distintos actores del sector, permitió que el café se expanda.
“Era un mini sueño tener algo propio. Empezamos desde cero y fuimos aprendiendo lo que es el café de especialidad”
Ramiro Reyes Dueño de un local en 5 e/ 43 y 44
En paralelo, el crecimiento de las cafeterías también se vincula con el retroceso de otros rubros. En los últimos años, la caída del consumo y el aumento de costos impactaron en las cervecerías, un sector que había sido protagonista del auge gastronómico local. En ese contexto, muchos espacios cerraron o se reconvirtieron, en un escenario donde “los consumidores se vuelcan más a las cafeterías”. Se analiza que puede ser por el ticket más modesto y la elección del día antes que la noche para encontrarse.
El empresario gastronómico Martín Bizet advirtió que el fenómeno podría tener un límite. “Creo que estamos un poco sobrepasados de oferta y mientras a algunas les va bien, a otras no tanto”.
A su vez, resaltó una realidad de las cafeterías que se encuentran dentro de los principales puntos céntricos y diferenció el contexto con el que cuentan las de barrio: “Por ejemplo, en los centros comerciales ´la están peleando´ por los costos. En la periferia predominan modelos más chicos, con menos empleados y alquileres más bajos”.
El principal desafío, explicó, es la rentabilidad. “Tenés horas pico donde trabajás bien, pero después hay muchas horas sin facturación. Y mantener un local abierto tiene un costo alto”, describió.
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