Miguel Ángel Jiménez Alcaina
Edición Impresa | 26 de Abril de 2026 | 03:23
“Beso francés. Sombra y arena”.
Editorial: Dunken
Este año voy a presentar mi primera novela, “Besos francés, sombra y arena”. Soy neófito en el rubro, pero con el ímpetu de asumir el riesgo. Presentar un libro es un crecimiento muy grande; el libro es de uno mientras lo está escribiendo, pero una vez que se edita ya deja de serlo, pasa a ser parte de la cultura y de los lectores. Participar de una feria tan importante es una gran emoción y un desafío.
La ciudad de La Plata es una ciudad muy culta, pero creo que adolece: hay poca difusión y menos consumo.
Pasar del circuito platense a la feria del libro es un paso de gigante. Yo hace 15 años empecé a escribir los primeros borradores y ni yo mismo sabía que tenía la capacidad de escribir; me he ido descubriendo de a poco y cada vez me resulta más ameno. Leer algo que uno escribió genera sensaciones de alto agrado. Jamás me imaginé ser escritor, lo descubrí en el momento oportuno.
Para hacer una comparación con el fútbol, la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires es un mundial. Tiene todo lo que uno busque y es fundamental para los escritores porque presenta un ámbito que uno no frecuenta habitualmente. La satisfacción de participar en una feria no se compra con nada.
Lo que a mí me gustaría que el lector encuentre en mi obra es que, al terminar de leer, se quede con ganas de seguir leyendo; esa es la mayor recompensa.
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