Un relevamiento elaborado por el Laboratorio de Desarrollo Sectorial y Territorial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), a pedido de la Cámara de Comercio, Industria y Servicios local, concluyó que la presencia de productos importados en el comercio platense tiene un impacto acotado y no modifica de manera sustancial la dinámica del sector.
De acuerdo con la encuesta, el 45% de los comercios relevados no vende productos importados, lo que evidencia una participación limitada de estos bienes en la oferta general. Entre quienes sí los comercializan, el 72,4% no registró cambios en el origen de su mercadería respecto de 2023, mientras que solo un 26,5% incrementó la proporción de importados, en la mayoría de los casos de forma leve.
El informe sostiene que el aumento de importaciones no implica una transformación masiva del comercio local, sino ajustes puntuales y concentrados en determinados rubros.
Impacto desigual según el sector
Si bien el efecto general es moderado, uno de cada cinco comerciantes considera positiva la mayor disponibilidad de productos importados. Esa percepción se intensifica en algunos rubros específicos, donde la incorporación de estos bienes amplía la oferta o mejora la competitividad.
Los sectores donde se registra una valoración más favorable son Librerías, Música y Deportes, con un 44% de opiniones positivas. Le siguen Materiales para la Construcción (28%), Informática (25%) e Indumentaria (23%). Según el estudio, el beneficio se concentra en actividades donde la variedad, el precio o la disponibilidad de mercadería importada aportan ventajas comerciales.
El consumo débil pesa más que la importación
En ese contexto, referentes del sector advierten que el principal problema no radica en las importaciones en sí, sino en la caída del consumo. “La importación legal no tuvo impacto más que bajar el costo de la mercadería y ofrecer más variedad. Fue, en general, positiva”, señaló Valentín Gilitchensky, de la Asociación Comercial de Calle 8 y la Federación Empresaria de La Plata (FELP).
En la misma línea, agregó: “El mayor problema es la caída del consumo. La importación ayudó a bajar precios, pero no alcanza si la gente no tiene con qué comprar”.
Otro de los puntos señalados es la retracción en el ritmo de importaciones. Según el referente empresario, muchos comerciantes que habían incrementado sus compras externas ahora enfrentan dificultades para vender el stock acumulado. “No conviene importar porque no hay consumo. Los que trajeron mercadería no la pudieron vender”, explicó.
A su vez, el dirigente marcó diferencias con el crecimiento de las compras bajo modalidad “puerta a puerta”, que —según sostuvo— sí genera un impacto más fuerte. “La gente deja de consumir en el mercado interno. Es una competencia desleal, ya que esos productos no pagan impuestos como Ingresos Brutos o IVA”, afirmó.
El informe concluye que las importaciones tienen una incidencia real pero limitada en el comercio local: su efecto no modifica de forma significativa la estructura de los negocios en la mayoría de los casos. En cambio, su impacto depende en gran medida de las características de cada rubro, con beneficios más claros en sectores específicos que en el conjunto del mercado.
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