La Reserva Estratégica de Petróleo (SPR, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos volvió a encender las alarmas. El stock de crudo cayó por debajo de los 300 millones de barriles y quedó en 298,7 millones en la semana terminada el 7 de agosto, su nivel más bajo desde enero de 1983. El descenso refleja el uso intensivo de una reserva creada para enfrentar grandes interrupciones del suministro energético.
Según la Administración de Información Energética (EIA), las existencias disminuyeron 6,1 millones de barriles en una semana y acumulan 20 caídas consecutivas desde finales de marzo. En ese período, la reserva perdió 116,7 millones de barriles. El descenso se produce en un contexto de fuerte tensión en el mercado petrolero mundial.
La caída está vinculada, además, con una decisión tomada por el presidente Donald Trump. En marzo, autorizó al Departamento de Energía a liberar 172 millones de barriles durante unos 120 días, con el objetivo de amortiguar el impacto de la interrupción del suministro provocada por el conflicto y el cierre de las exportaciones a través del estrecho de Ormuz. Si se concreta en su totalidad, el programa llevaría las reservas a unos 243,4 millones de barriles.
La cifra está muy lejos de los niveles que llegó a alcanzar la reserva. Entre diciembre de 2009 y julio de 2011, Estados Unidos mantuvo más de 726 millones de barriles almacenados. La SPR fue creada en 1975, después del embargo petrolero árabe, y su capacidad autorizada ronda los 714 millones de barriles, aunque su infraestructura no permite disponer de todo ese volumen de manera inmediata.
El descenso no significa que Estados Unidos esté cerca de quedarse sin petróleo de emergencia. Un portavoz del Departamento de Energía señaló que el volumen mínimo necesario para operar la reserva de forma segura es de unos 70 millones de barriles. David Goldwyn, exenviado especial de Energía, sostuvo que todavía existe margen para otra liberación.
El problema está también en las condiciones de la infraestructura. Un informe de la Oficina de Responsabilidad Gubernamental (GAO) advirtió en mayo que la capacidad operativa de la SPR está en riesgo por el envejecimiento de sus instalaciones. A diciembre de 2025, más de una cuarta parte del inventario no estaba disponible para su uso debido a obras y problemas en las cavernas de almacenamiento. Un análisis de Rapidan Energy estimó en julio que al menos 103 millones de barriles no podían utilizarse en ese momento.
La situación expone una vulnerabilidad adicional: cuanto más se vacía la reserva, mayores son los desafíos para extraer, distribuir y luego reponer el crudo. La SPR ya había sido sometida a una fuerte presión en 2022, cuando Joe Biden ordenó liberar 180 millones de barriles tras la invasión rusa de Ucrania. La propia GAO calificó aquella operación como una “prueba de estrés no planificada”.
Ahora, con las existencias en mínimos de más de cuatro décadas, Washington enfrenta el desafío de sostener una herramienta clave para responder a futuras crisis sin dejarla demasiado debilitada.
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