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Argentina Mundial: la Scaloneta despierta amores y odios

Del fenómeno social en Bangladesh e Indonesia al “rechazo” de mexicanos y chilenos, la bronca de los ingleses y los españoles divididos por Lionel Messi

Lionel Messi es el deportista más destacado a nivel mundial. Su figura no tiene una dimensión / afp

Por Redacción

El Mundial 2026 sobrepasó las fronteras del planteamiento táctico para convertirse en un termómetro político, cultural y social del planeta fútbol. Tras la electrizante victoria de la Selección Argentina por 2-1 ante Inglaterra en las semifinales celebradas en Atlanta, la “Scaloneta” no solo se aseguró un boleto para disputar la gran final dominical contra España, sino que terminó por detonar una polarización internacional latente.

La efervescencia colectiva y la intensidad de la hinchada argentina han despertado un marcado sentimiento de rechazo y aceptación en diversas latitudes de América Latina y Europa, un fenómeno bautizado en redes sociales como el “anti-argentinismo”, “argentinofobia” o “argentinismo al palo”.

De este último segmento está el fenómeno asiático y la pasión que despierta Lionel Messi en Bangladesh, un país musulmán que tiene dividido sus gustos en Argentina en un 50 por ciento de su población, mientras que la restante se dividen Brasil (mayoría) y el resto de sus selecciones teniendo en cuenta la nula participación de su propio combinado.

En la vereda de enfrente se ubicaron varios países que lógicamente tenían interés, como por ejemplo los ingleses, en los que dejó heridas abiertas, furia en los pubs y diplomacia en vilo. Para los hinchas británicos, el cruce mundialista representaba la oportunidad perfecta para saldar una deuda histórica de 60 años. Sin embargo, la derrota ante los dirigidos por Lionel Scaloni caló hondo. Las calles de Atlanta y múltiples pubs en Londres se convirtieron en escenarios de altercados y peleas por la frustración del resultado.

La tensión alcanzó niveles institucionales luego de que los futbolistas argentinos celebraran en el césped exhibiendo un lienzo con la frase “Las Malvinas son argentinas”. El gobierno del Reino Unido reaccionó solicitando formalmente a la FIFA una investigación penal o disciplinaria por romper los protocolos contra manifestaciones políticas. Mientras los hinchas ingleses tildan la acción de “provocación ordinaria e insensible”, los argentinos defienden el acto como una reivindicación histórica inalienable.

Pero sorpresivamente otros países tomaron postura cercana a los ingleses y entre ellos están los mexicanos. La eterna pica digital entre México y Argentina escaló considerablemente durante este torneo, alimentada por el arrastre de polémicas del pasado. Los aztecas han inundado las redes denunciando un supuesto favoritismo de la FIFA hacia el combinado sudamericano, motivado por la viralización de clips que cuestionan las intervenciones del VAR y la actitud del presidente del organismo, Gianni Infantino.

El choque cultural es evidente: hinchas mexicanos en festivales locales manifestaron que perciben en el simpatizante albiceleste un aire de “superioridad” incómodo. En las calles estadounidenses, la pica verbal incluso derivó en incidentes físicos aislados, como una trifulca reportada entre ambas parcialidades en la ciudad de Seattle.

Del mismo modo sucedió con los chilenos y un recelo regional y una alianza incómoda con los Tres Leones. La postura de su hinchada (una mayoría porque no todos lo hicieron de manera pública) se volcó hacia un marcado rechazo al éxito deportivo de sus vecinos transandinos. En la antesala de las semifinales, las plataformas digitales evidenciaron campañas y debates donde comunidades de fanáticos chilenos se organizaban activamente para alentar a Inglaterra. Sus argumentos mezclaron antiguas disputas territoriales -como debates por la soberanía de la Patagonia- con críticas directas hacia la falta de “humildad” del futbolista y el simpatizante argentino. Pese a compartir el suelo latinoamericano, el deseo de ver caer a la Albiceleste primó sobre cualquier hermandad continental.

Y tampoco les fue indiferente el partido a los españoles. En la península ibérica, la postura de sus hinchas se vivió desde una óptica competitiva y con tintes de expectativa absoluta. España aguardaba en la final como la gran potencia europea del torneo, y sus hinchas observan a la Argentina con el respeto que impone el vigente monarca mundial y bicampeón de América. Aunque existe cierta resistencia mediática hacia la “arrogancia” o la intensidad de los cánticos argentinos, la afición española está dividida entre los que simpatizan con Real Madrid y no quieren a Lionel Messi contra los de Barcelona que lo aman. Y esa ruptura emocional se mezcla con las pasiones por su Selección. Pasado mañana convivirán las dos.

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