La comercialización de materiales para la construcción en Bahía Blanca muestra expectativas moderadas de recuperación luego de dos años marcados por la caída de la actividad. Referentes del sector coinciden en que los precios de los insumos dejaron de crecer por encima de la inflación y que algunas variables económicas comienzan a mostrar signos alentadores.
Marcelo Marinsalta, director de Codimat, señaló que el panorama todavía es irregular. “Hay momentos donde parece que la construcción se empieza a recuperar y existen otros donde todo se ameseta y no se decide a arrancar”, admitió.
El empresario explicó que los valores de los materiales registraron una baja relativa durante los últimos años, aunque consideró que esa tendencia estaría llegando a su fin. “Parecería que llegamos al límite de los precios bajos y que, incluso, algunas empresas han empezado a aplicar pequeños ajustes. Esto ayuda a que la gente vea nuevamente a este período como interesante para empezar a comprar productos”, sostuvo.
Los datos nacionales acompañan esa percepción. El Índice Construya registró en junio una suba mensual desestacionalizada del 1,94 % y una mejora interanual del 1,5 %, mientras que en los primeros cinco meses del año acumuló un crecimiento del 0,8 % respecto del mismo período de 2025.
Marinsalta consideró que una mejora en el poder adquisitivo podría impulsar la actividad, aunque aclaró que la paralización de la obra pública continúa afectando al sector. “Hoy no hay posibilidades de derrame porque la obra pública está completamente frenada”, afirmó.
Otro de los puntos que genera preocupación es la falta de crédito. Si bien reconoció que los préstamos hipotecarios reaparecieron en el mercado, indicó que todavía tienen una incidencia limitada. “En todo el mundo la construcción se mueve con crédito, por lo que es un punto fundamental para crecer con tasas racionales”, remarcó.
En cuanto a la demanda regional, destacó el papel del sector agropecuario. “Hoy el sector, sobre todo en los ganaderos, está muy bien y es una de las puntas que tracciona el negocio”, aseguró.
Respecto de los anuncios de inversiones para Bahía Blanca, Marinsalta se mostró optimista sobre el impacto que podrían generar en la economía local. “Creemos que está todo dado para que esas inversiones generen una nueva refundación de la ciudad”, expresó.
Además de las expectativas por nuevas obras, el sector atraviesa una etapa de transformación comercial. Pablo Gianovich, jefe de Ventas de Gili y Cía., estimó que los volúmenes de venta cayeron entre un 25 y un 30 % durante los últimos años y destacó que “el cliente hoy se mueve menos y transacciona más desde la parte web”.
Por su parte, Milagros Moso, de Promar, señaló que la retracción afecta principalmente a los sectores medios. “Ha bajado mucho la venta del sector de la clase media media y media baja. Ahora, con lo que se trabaja más es con el sector de las empresas y de más alta gama”, explicó.
La empresaria también remarcó la importancia de incorporar tecnología para agilizar la atención. “La rapidez es vital porque la gente necesita el presupuesto cuanto antes”, sostuvo.
Pese al contexto desafiante, los referentes del rubro mantienen una visión positiva sobre el futuro. Consideran que la recuperación del crédito, el empuje del agro y la concreción de inversiones estratégicas podrían convertirse en los factores que permitan consolidar el crecimiento de la construcción en Bahía Blanca durante los próximos años.
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