Boca viene dulce en la Copa Sudamericana, a diferencia del torneo doméstico. El equipo que dirige el Vasco Arruabarrena necesitaba tener una actuación como la de anoche, en Asunción, que le devolviera confianza y la encontró de la mejor manera. Sin dejar dudas.
Aplastó por 4-0 a Deportivo Recoleta, en el Defensores del Chaco, cerró la serie con un contundente global de 7-1 y se metió en los cuartos de final de la Copa Sudamericana.
El Xeneize fue un equipo serio, ordenado e inteligente para manejar el desarrollo de las acciones y no le dio ninguna posibilidad a un rival con muchas limitaciones, que terminó completamente superado siempre.
La goleada de anoche en Paraguay no nació de un repollo. Fue la consecuencia de un Boca que desde el comienzo entendió cómo jugar el partido.
A diferencia del cruce de ida, esta vez no necesitó tener un jugador más para imponer condiciones dentro del campo de juego y, además, consiguió superar colectivamente la ausencia de Leandro Paredes, que le dieron descanso después de alguna molestia muscular que venía de arrastre.
El equipo, que ya está entre los ocho mejores de la Copa Sudamericana, encontró respuestas en otros nombres y confirmó que el ciclo del Vasco no depende exclusivamente de sus figuras.
Uno de los grandes protagonistas de anoche fue el colombiano Sebastián Villa, que volvió a ser determinante en los metros finales. En el mamo a mano y al momento de la definición.
El cafetero participó en el primer gol (convertido una vez más por el volante Santiago Ascacibar) y marcó el segundo, consiguiendo su primer tanto en esta nueva etapa con la camiseta azul y oro.
Ahora, Boca jugará ante Racing, por el torneo doméstico. Nicolás Ramírez será el árbitro
Además, Villa tuvo un gesto especial con los hinchas al pedirles perdón por los conflictos que protagonizó durante su anterior etapa en el club. Fue una noche de reivindicación para el delantero, que terminó siendo una de las figuras del Xeneize. Por lo que aportó dentro del campo de juego, por su predisposición a pelear cada pelota, y por la facilidad que tuvo al momento de definir.
También tuvo otra actuación sólida el ex Estudiantes, Santiago Ascacibar, convertido en uno de los puntales del equipo.
Su aporte fue mucho más allá de la racha goleadora que atraviesa y volvió a demostrar su importancia en el funcionamiento colectivo. A su lado, el juvenil Tomás Aranda cumplió con precisión la tarea que le había encomendado Arruabarrena: respetó el esquema, colaboró en defensa y aprovechó los espacios que dejaba el planteo ofensivo de Recoleta.
El mérito táctico del Vasco Arruabarrena fue evidente. Boca ocupó bien el ancho de la cancha y tuvo la elasticidad necesaria para atacar con muchos jugadores sin perder el equilibrio y mostró precisión en ls metros finales para lastimar cuando se lo propuso.
Tomáss Belomonte y el Ruso Ascacibar se repartieron el eje de la cancha; mientras Aranda se movió por derecha (por lo general con cierta libertad) y Villa por izquierda. La idea era clara y concreta: recuperar y atacar rápidamente los espacios que dejaba el conjunto paraguayo, que no pudo hacer pie y porque dio todas las ventajas para que Boca pudiera desplegar su repertorio.
Y llegó. Ascacibar aprovechó un rebote del arquero y puso el 1-0. Poco después apareció Villa para definir de primera tras un centro de Aranda y establecer el 2-0.
El tercer gol terminó de convertir el partido en una práctica de fútbol. Merentiel apareció con un verdadero golazo. Y el cuarto fue obra de Velasco, con un bombazo alto.
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