El mercado inmobiliario de la Ciudad de Buenos Aires mostró en julio una nueva señal de enfriamiento. La cantidad de escrituras de compraventa cayó un 9 por ciento interanual, aunque el volumen de dinero involucrado en las operaciones aumentó y el acumulado del año se mantiene relativamente estable.
Según los datos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, durante julio se concretaron 6.051 escrituras, frente a las 6.651 registradas en el mismo mes de 2025. Sin embargo, la actividad tuvo una leve recuperación respecto de junio: las operaciones crecieron 1,02%, desde las 5.990 del mes anterior.
El dato también muestra que julio fue, pese a la caída interanual, el mejor mes de 2026 en cantidad de compraventas. En los primeros siete meses del año se acumularon 35.528 operaciones, apenas 1,8% menos que durante el mismo período de 2025.
La baja en la cantidad de escrituras contrastó con un incremento del monto total de las transacciones. En julio se movilizaron $1.068.467 millones, un 9,37% más que en el mismo mes del año pasado.
El valor promedio de cada escritura alcanzó los $176.577.070, equivalente a unos USD 116.967 al tipo de cambio oficial promedio. En términos interanuales, el valor medio creció 20,2% en pesos y 1,8% en dólares.
Esto refleja un mercado en el que se realizan menos operaciones que un año atrás, pero con propiedades de valores promedio más elevados.
El dato más preocupante aparece en el financiamiento. En julio se registraron apenas 959 escrituras con garantía hipotecaria, lo que representa una caída del 31,2% interanual.
En el acumulado de enero a julio, las escrituras con hipoteca llegaron a 5.111, una reducción del 36% frente al mismo período de 2025. De esta manera, el crédito continúa perdiendo participación dentro del mercado de compraventas.
La situación evidencia una diferencia cada vez más marcada entre quienes pueden acceder al mercado con ahorro propio y quienes necesitan financiamiento bancario para comprar una vivienda.
La presidenta del Colegio de Escribanos porteño, Magdalena Tato, describió el escenario como un mercado de “dos velocidades”: por un lado, la actividad general se mantiene relativamente cerca de los niveles del año pasado; por otro, las hipotecas muestran un retroceso mucho más pronunciado.
Para Tato, julio fue el mejor mes del año y los registros de 2025 y 2026 se encuentran entre los mejores de los últimos años. Según señaló, hay que remontarse hasta 2008 para encontrar un julio con un nivel superior de operaciones.
El problema, entonces, no parece estar solamente en la falta de demanda, sino en la dificultad para transformar esa demanda en operaciones mediante el acceso al crédito.
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