Una vez más, cargó la ilusión de 47 millones de argentinos sobre su espalda, y con participación directa en los tres goles del combinado nacional, Lionel Messi volvió a convertir y con dos centros correctos desde el tiro de esquina, logró la clasificación, en medio de la ansiedad y desesperación.
Llegó a los 20 goles mundiales, se convirtió en el máximo artillero de esta edición y sigue en carrera en busca de seguir agigantando su leyenda. Si bien tuvo apariciones esporádicas durante la primera mitad, salvo el gol, en el complemento se subió la cinta de capitán y enderezó el rumbo de un barco que iba directo al naufragio.
Durante gran parte del primer tiempo, Lionel Messi se mostró parado en posiciones ofensivas. Sin embargo, cada vez que Argentina recuperó la pelota, el capitán retrocedió varios metros hasta la mitad de la cancha para hacerse cargo de la conducción y darle claridad a los ataques del equipo.
La primera situación de peligro llegó justamente a través de sus pies. Sacó un remate cruzado que recordó a aquella definición que tuvo en la final de 2014 ante Alemania, aunque en esta oportunidad la pelota se fue apenas desviada. A los 17 minutos volvió a avisar mediante un tiro libre generado tras una infracción que él mismo recibió. Sin embargo, el disparo no tuvo la potencia suficiente y terminó en las manos del arquero rival.
Tras la pausa de hidratación, el partido cambió por completo. Argentina elevó la intensidad y Messi comenzó a tener mayor participación. Así llegó la apertura del tanteador: luego de un exquisito centro de Lisandro Martínez, la pelota cayó en el sector izquierdo del área, donde apareció el capitán. Con un control preciso y ante la presión de un defensor, definió junto al palo y puso el 1-0.
El gol terminó de coronar los mejores minutos de Messi en la primera etapa, que pasó de tener intervenciones esporádicas a convertirse nuevamente en el eje de cada ataque argentino.
En el complemento, el rosarino pareció no conformarse con lo realizado en la primera etapa. Desde el inicio del segundo tiempo mostró una intensidad diferente y se convirtió en el futbolista más peligroso de Argentina, buscando permanentemente ampliar la ventaja en el marcador.
Sin embargo, tras la igualdad del conjunto africano, Messi tuvo una ocasión inmejorable para devolverle la ventaja a la Albiceleste. El capitán quedó mano a mano con Vozinha, pero el arquero respondió con una intervención formidable para sostener el empate.
Más tarde, volvió a tener una oportunidad desde la pelota parada. Luego de una infracción que le cometieron en las inmediaciones del área, el diez ejecutó un tiro libre que parecía tener destino de red, aunque nuevamente apareció el guardameta caboverdiano para descolgar la pelota.
Tuvo participación directa en los tres tantos de Argentina: gol, centro al área y asistencia
Con el correr de los minutos, Messi continuó siendo el principal generador de juego del seleccionado argentino. Más allá de sus intentos por llegar al gol, se mostró como conductor, asociándose con sus compañeros y recostándose en varias oportunidades sobre el sector derecho, en una función que recordó a sus mejores años en Barcelona y a distintas etapas de la Selección.
Ya en el tiempo adicional, y con Argentina lanzada en busca de la victoria, el capitán volvió a ser protagonista. En uno de sus movimientos para arrastrar marcas y desacomodar a los defensores rivales, recibió una nueva infracción cerca del área. Fue su tercera oportunidad de tiro libre en la noche, pero otra vez se encontró con la notable respuesta de Vozinha, que volvió a negarle el gol y mantuvo la igualdad en el marcador de cara al tiempo suplementario.
Y fue entonces, cuando el encargado de cargar la ilusión de 47 millones de argentinos, volvió a frotar la zurda y elevó un tiro de esquina que terminó en el gol del Licha Martínez. Nadie llegó a conectar el centro, y tras el pique, el carnicero metió un bombazo.
Sin embargo, la noche volvió a caer, después del segundo empate de los africanos. Pero nada iba a hacer que el Mesías no vuelva a aparecer, y dicho y hecho. Cuando la ansiedad se comía a los hinchas, el “diez” volvió a frotar la zurda, otra vez, desde un tiro de esquina y colocó el balón como con la mano en la cabeza de Cuti Romero.
De esta manera, y una vez más como en incontables veces, Lionel Messi volvió a ser clave en un triunfo argentino, que sigue en carrera.
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