El árbitro argentino representó con altura al arbitraje sudamericano en Boston. Tuvo un partido de pulso firme, apoyado por la tecnología en la jugada del penal a Mbappé, y supo contener los reclamos del seleccionado africano.
Dirigir un partido de eliminación directa Mundial siempre representa una prueba de fuego. Y mucho más al tratarse de un argentino con Francia y las suspicacias luego del arbitraje en Argentina-Egipto.
El momento de mayor presión para la terna arbitral ocurrió a los 25 minutos del primer tiempo. Tello no dudó en sancionar un penal a favor de Francia tras una infracción sobre Kylian Mbappé dentro del área marroquí. Pese a la firme decisión inicial del juez principal, el protocolo de la FIFA obligó a una extensa revisión del VAR que se prolongó por más de tres minutos para verificar detalladamente la jugada previa. No fueron tan claras las imágenes.
Tello mantuvo la calma ante las protestas de los futbolistas de Marruecos y el fastidio del propio Mbappé por la demora, sosteniendo con autoridad el fallo técnico que derivó en el posterior remate atajado por el arquero Bono.
Control disciplinario y manejo del ritmoA lo largo de los 90 minutos, el juez argentino apostó por un arbitraje de “dejar jugar”, pero sin perder nunca las riendas del encuentro. Supo amonestar en los momentos justos para frenar la pierna fuerte, impidiendo que el tradicional juego físico.
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