Mientras afinan detalles para el regreso de la competencia oficial, Estudiantes y Gimnasia no pierden de vista un objetivo que aparece cada vez más atractivo: la Copa Argentina, aunque al mismo tiempo continúa siendo vista por gran parte de los clubes del fútbol argentino como una especie de plan B frente a los compromisos del torneo local y las competencias internacionales.
Sin embargo, cuando el calendario comienza a avanzar y las fases eliminatorias aparecen en el horizonte, ese supuesto segundo plano pierde fuerza. La posibilidad de levantar un título, asegurar un lugar en la próxima Copa Libertadores y quedar a tan solo cuatro partidos de una consagración provoca que la mirada cambie inevitablemente. En La Plata lo saben. Por eso, mientras ambos trabajan pensando en el inicio del Torneo Clausura, la Copa Argentina también ocupa un espacio importante dentro de la planificación.
Con los dos equipos que representan a la Ciudad en la elite del fútbol nacional instalados en los octavos de final, el certamen federal empieza a transformarse en una oportunidad concreta. Más aún si se tiene en cuenta que ninguno de los dos deberá afrontar una cantidad excesiva de encuentros para llegar a la definición. En una temporada donde los objetivos son múltiples y las exigencias aparecen en distintos frentes, la Copa Argentina ofrece un camino más corto hacia la gloria y un premio que resulta demasiado importante como para dejarlo de lado.
Por el lado de Estudiantes, el panorama aparece algo más claro. El conjunto dirigido por el uruguayo Alexander Medina ya conoce a su rival: Barracas Central. Aunque todavía resta la confirmación oficial de la fecha y el horario, el Pincha sabe que deberá superar al Guapo para seguir alimentando la ilusión de conquistar por segunda vez un trofeo que supo alzar en 2023, bajo la conducción técnica de Eduardo Domínguez.
El León afrontará un semestre cargado de exigencias. Siguiendo esta misma línea, además del Clausura, tendrá la serie de octavos de final de la Copa Libertadores frente a Universidad Católica y el clásico platense en el medio de la competencia. Aun así, nadie en City Bell pretende descuidar la Copa Argentina. Por el contrario, la consideran una vía alternativa para alcanzar uno de los grandes objetivos institucionales: clasificar nuevamente a la Libertadores y sumar una nueva estrella a las vitrinas del club.
Además, el antecedente reciente juega a favor de la ilusión albirroja. Estudiantes ya sabe lo que es recorrer con éxito este tipo de competencias eliminatorias. Esa experiencia puede transformarse en una ventaja importante cuando el margen de error se reduzca.
Para Gimnasia, en cambio, la espera continúa. El Lobo conocerá a su adversario el próximo jueves, cuando San Lorenzo y Deportivo Riestra definan un nuevo clasificado a los octavos de final. Recién entonces el cuerpo técnico encabezado por Ariel Pereyra podrá enfocarse de lleno en la preparación de un encuentro que aparece marcado con flúor dentro de la agenda albiazul.
A diferencia de Estudiantes, el Tripero no tendrá compromisos internacionales durante este semestre, motivo por el cual el certamen más federal del país adquiere una relevancia todavía mayor. El certamen federal representa una oportunidad concreta para pelear por algo importante y, al mismo tiempo, para obtener un boleto a una competencia continental que se le viene negando.
Lo cierto es que tanto en el Country Club de City Bell como en el predio de Estancia Chica observan la competencia con atención. A diferencia de otras temporadas, el recorrido hacia las instancias decisivas parece relativamente accesible. Después de todo, solo quedan cuatro partidos para alcanzar la gloria.
Por otro lado, un detalle que alimenta la ilusión de los hinchas es que Pinchas y Triperos recién podrían enfrentarse en el partido borda estrella, es decir, en una hipotética final. Esto se debe a que ambos transitan por llaves diferentes dentro del cuadro principal.
La posibilidad de una final platense aparece lejana, pero no coo una utopía imposible. De hecho, en los últimos años la Copa Argentina ha demostrado que suele romper con la lógica y ofrecer escenarios inesperados. Por eso, aunque todavía quedan varios escalones por recorrer, tanto en Gimnasia como en Estudiantes saben que el sueño está permitido.
Con relación a sus respectivos caminos, mientras Gimnasia espera por San Lorenzo o Deportivo Riestra, los posibles rivales posteriores serían Banfield o Midland en cuartos de final. Más adelante, en una eventual semifinal, aparecen equipos de peso como Racing, Defensa y Justicia, Belgrano, Vélez, Sarmiento o Boca.
Del otro lado del lago del Bosque platense, si el conjunto albirrojo logra superar al caballo del comisario, Barracas Central, deberá medirse con el vencedor del duelo entre Instituto y Platense. Más adelante, las alternativas también incluyen rivales de jerarquía como Independiente, Atlético Tucumán, Independiente Rivadavia, Tigre, River Plate o Aldosivi, dependiendo de cómo se desarrollen las distintas llaves.
Sin embargo, más allá de los nombres propios, tanto Medina como Pereyra coinciden en una idea: para pensar en las semifinales o en una posible final primero deberán superar la próxima estación. La Copa Argentina suele castigar a quienes miran demasiado lejos y premia a aquellos que entienden cada partido como una final.
Por eso, aunque el Torneo Clausura se lleva buena parte de la atención y en el caso de Estudiantes la Libertadores ocupa un lugar central, la Copa Argentina comienza a ganar terreno en las prioridades de ambos clubes. No deja de ser un plan B dentro de la planificación general del semestre, pero uno cada vez más seductor.
La cuenta regresiva para volver a la competencia ya comenzó. Y en La Plata saben que, detrás de los grandes objetivos principales, existe una oportunidad que puede cambiar el rumbo de toda una temporada. La Copa Argentina sigue ahí, esperando. Y tanto Pinchas como Triperos tienen motivos de sobra para tomársela muy en serio.
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