Venezuela vive horas dramáticas tras los terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 que sacudieron al país. El gobierno informó que la cifra de fallecidos ascendió a 1.430, mientras que familiares y organizaciones mantienen reportes de al menos 68.900 personas desaparecidas, cuando ya transcurrieron varios días desde el desastre.
Los especialistas coinciden en que las primeras 48 a 72 horas son decisivas para rescatar personas con vida, aunque las posibilidades pueden extenderse si quienes permanecen atrapados tienen acceso a agua o alimentos. Esa carrera contra el reloj mantiene movilizados a cientos de rescatistas y voluntarios en el estado de La Guaira, uno de los más castigados por el doble sismo.
Vecinos buscan con sus propias manos
Entre edificios reducidos a montañas de escombros, familiares y vecinos trabajan con palas, cuerdas, maquinaria pesada y hasta con las manos para intentar encontrar sobrevivientes. En muchos sectores, la mayor parte de las tareas de búsqueda recae sobre civiles, que denuncian la falta de recursos y la demora en la llegada de ayuda.
“Había gente con vida debajo de los escombros y nadie vino a sacarla”, reclamó Mileidy Romero, una vecina de Caraballeda que cuestionó además que varios cuerpos permanecieran durante horas sin ser retirados.
La angustia se repite en distintos puntos de La Guaira. Nazareth Jiménez espera noticias de hermanos, sobrinos y amigos atrapados bajo un edificio derrumbado, mientras Yuleidy Cadenas continúa buscando a su madre, su hermano y su hijo, desaparecidos desde el colapso de una torre de 12 pisos.
Crecen las críticas al operativo
Las denuncias por la respuesta oficial se multiplican a medida que pasan las horas. Los habitantes de las zonas más afectadas sostienen que los equipos de rescate resultan insuficientes para la magnitud del desastre y cuestionan que muchas tareas continúen dependiendo de la iniciativa de los propios vecinos.
La presidenta encargada, Delcy Rodríguez, aseguró que más de 14.000 efectivos de las Fuerzas Armadas y de la policía participan del operativo y afirmó que el Estado despliega una respuesta integral durante estas “horas críticas”. También confirmó que el acceso a las zonas devastadas quedó restringido y requiere autorizaciones especiales.
Llegan equipos de rescate del exterior
Mientras disminuyen las posibilidades de encontrar sobrevivientes, continúan arribando brigadas especializadas de México, Estados Unidos, Brasil, Francia, El Salvador y otros países para reforzar las tareas de búsqueda.
Estados Unidos informó que movilizó hospitales móviles, equipos especializados y un buque de la Marina que permanece frente a las costas venezolanas para asistir a heridos que requieran atención médica. Además, personal estadounidense trabaja en la reparación del Aeropuerto Internacional Simón Bolívar, cuya infraestructura sufrió graves daños.
Una crisis que se profundiza
La Organización Internacional para las Migraciones (OIM) estimó que hasta 6,76 millones de personas podrían verse afectadas por la catástrofe, cerca de dos millones de ellas en Caracas.
El número de heridos supera los 3.300 y las autoridades confirmaron el rescate de 243 personas con vida, aunque reconocen que la cantidad de víctimas fatales seguirá aumentando.
Al mismo tiempo, la emergencia comienza a derivar en una crisis humanitaria. Miles de personas permanecen durmiendo en las calles por temor a nuevas réplicas, mientras se registran largas filas para conseguir alimentos, agua y medicamentos, además de episodios de tensión y saqueos aislados durante la distribución de ayuda.
En medio de ese escenario, cada minuto que pasa alimenta la incertidumbre de miles de familias que siguen esperando una señal de quienes permanecen bajo los escombros.
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