No lo podían creer ni los que ganaron y mucho menos los que perdieron. Tampoco los muchos de miles que estaban en la cancha pese al insoportable frío de este invierno interminable. Los Tilos le ganó 20-19 a La Plata porque tuvo mucho corazón, eficacia y una puntería fenomenal. Cuarto clásico seguido que le gana al rival de toda la vida para seguir creciendo en la tabla y regalarse, sin dudas, el festejo más importante del año.
¿Por qué lo ganó el equipo de barrio Obrero? Porque en el segundo tiempo, mejor dicho en los últimos 30 minutos, empezó a jugar de otra manera, mejoró la obtención de la pelota en el line, tuvo más piernas en el scrum y en el juego suelto y encontró en sus backs a los jugadores que destrabaron un juego que estaba muy complicado. La jugada fue un penal que Pablo Deluca sancionó en la mitad de cancha por una pesca de la pelota indebida. De un lado dirán que no fue sancionable, del otro que sì. Lo concreto es que el fullback y goleador Bautista Santamarina no dudó un segundo en pedir palos, cuando desde afuera la mayoría pensaba que lo mejor era ir al line para buscar llegar con el maul. Es que estaba realmente lejos. Pero el “15” agarró la pelota, midió el viento que era a favor en el complemento y le metió una patada que con lo justo llegó para pasar por encima del travesaño y entre los postes. Fue un acierto con tres puntos que casi fue una sentencia del partido porque si bien hubo una pelota más La Plata ya no estaba anímicamente como para dar vuelta la página.
El Canario jugó un señor primer tiempo. Con viento a favor, un dominio impensado en el line y con actitud para tacklear se hizo dueño de la pelota y de las acciones. Con cuatro penales de Tomás Suárez Folch se fue al descanso 12-0 y con sensaciones positivas. Todo lo opuesto en el equipo rival.
Para mejor en el inicio de la segunda parte le taparon un kick a Joaquín Tuculet y el pibe Rivademar apoyó el try que con la conversión dejó el marcador 19-0 para los dueños de casi con media hora por delante.
Los Tilos hizo cambios, tomó otra actitud y perdido por perdido empezó a jugar. Primero llegó el try de San Sebastián luego de un maul y a falta de cinco minutos otro de Ignacio Guichón en la bandera tras buen ataque de los tres cuartos. En el medio un penal de Santamarina para quedar a dos puntos y la pelota en su poder. Penal muy lejos, el pedido ya contado y tres puntos que desataron el festejo en el ingoal del Camino Centenario. Ganó Los Tilos y no lo puede creer ni el más optimista de sus familia.
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