A tono con la reacción inicial de Donald Trump, el Gobierno nacional buscó este miércoles restarle dramatismo a las elecciones de medio término en Estados Unidos. Los comicios arrojaron un claro triunfo de los candidatos demócratas (desplazaron a los republicanos del control de ambas cámaras del Congreso) y una dura derrota para el líder republicano, principal aliado internacional del presidente Javier Milei.
Aunque en las oficinas oficiales reinaba un clima de pesimismo y se admitió en privado que el resultado fue "peor de lo esperado", sorprendiendo con derrotas en bastiones históricamente republicanos como Texas, el oficialismo confía en que el vínculo bilateral se mantendrá intacto. Entre las mayores expectativas figura la posibilidad de recibir ayuda financiera en caso de necesitarla durante el año electoral.
Desde el entorno presidencial recordaron que antecedentes históricos avalan maniobras de asistencia sin el acompañamiento directo del Congreso, aludiendo la ayuda a México en 1994. Fuentes diplomáticas y empresariales aseguran que la derrota de Trump tampoco afectará un nuevo y posible salvataje en 2027, un factor que consideran aún más crucial tras el reciente revés de la derecha en Brasil.
La contundente victoria demócrata pone ahora bajo la mira los aspectos pendientes de la relación económica y comercial bilateral. Entre los puntos más destacados figura la continuidad del swap de monedas firmado en 2025, que podría ser investigado por la oposición legislativa pese a haber reportado ganancias en dólares a Estados Unidos al comprar pesos.
Además de los aproximadamente 18 mil millones de dólares disponibles en el swap, Estados Unidos cuenta con la capacidad de movilizar otros 20.000 millones de dólares a través de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) para financiar proyectos de energía, minería e infraestructura, sumado a 7 mil millones de dólares (con posibilidad de ampliarse a 10.000 millones de dólares) del Export and Import Bank (ExIm Bank), enfocados principalmente en el proyecto de gas licuado de YPF.
Precisamente, la petrolera estatal continúa siendo un punto sensible: el juicio por la presunta violación a su estatuto durante la estatización pasó a la Corte Suprema. Recientemente, unos 15 estados gobernados por republicanos se presentaron en favor de Burford Capital para que los jueces admitan el caso y condenen a la Argentina a pagar más de 16.000 millones de dólares.
Por otro lado, el Acuerdo de Comercio e Inversiones Recíprocos (ARTI), firmado en febrero y pendiente de aprobación en el Congreso, ha demorado su ratificación. En el plano sectorial, mientras la cuota preferencial de exportación de carne vacuna subió de 20.000 a 100.000 toneladas para 2026 y está en ejecución, sigue pendiente la revisión de los aranceles al acero y aluminio.
En materia de propiedad intelectual, aunque el Gobierno modificó en marzo los criterios para patentes farmacéuticas, la adhesión al Tratado de Cooperación en Materia de Patentes (PCT) aguarda sanción definitiva tras pasar por Diputados con modificaciones, generando alertas en la industria local por el impacto en precios y empleo. Ante este escenario, analistas como Marcelo Elizondo (director de la consultora DNI) advierten que los presidentes estadounidenses que quedan sin posibilidad de reelección suelen refugiarse y potenciar su agenda en la política internacional.
El impacto político y la estrategia internacional
En medio de la gira oficial que lleva a Milei y al canciller Pablo Quirno rumbo a España, funcionarios de la mesa política monitorearon de cerca los acontecimientos desde Washington. Desde Casa de Gobierno descartan los dos tercios demócratas necesarios para un juicio político contra Trump, por lo que pronostican que éste endurecerá su política exterior hacia Cuba, Irán y Venezuela.
Este panorama adverso vuelve a exponer la estrategia exterior de la administración libertaria de apostar de lleno por un único referente de afinidad ideológica sin tender puentes con sectores moderados u opositores. Una táctica que se replicó en Brasil, en Israel y que se prevé repetir de cara a las elecciones en España del próximo 29 de noviembre.
"Al principio nos va a costar políticamente lo que pasó en Estados Unidos, pero en unas semanas se va a acomodar", reconoció con tono resignado una alta fuente oficial, apostando a que la tormenta política pase en el corto plazo.
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