Se cumplieron diez años de un hito histórico para la arquitectura platense y bonaerense: la inscripción de la Casa Curutchet en la Lista de Patrimonio Mundial de la UNESCO, integrando una selección de diecisiete obras del maestro Le Corbusier distribuidas en siete países.
El aniversario se celebró activamente en París, Ronchamp, Ginebra, Tokio, Poissy, Firminy y Chandigarh. “Sin embargo, aquí en La Plata, la Casa Curutchet estuvo en silencio. Un silencio que ya acumula cien días y que contrasta dolorosamente con la vibrante historia de su gestión”, resaltó el arquitecto Julio Santana, ex director del emblemático inmueble.
“Recordar el camino hacia Estambul en 2016 es evocar una mezcla de orgullo, esfuerzo colectivo y tensión extrema. Nos tocó representar al querido Colegio de Arquitectos de la Provincia de Buenos Aires (CAPBA) integrando la Delegación Oficial Argentina, encabezada por el entonces embajador ante la UNESCO, Rodolfo Terragno, y respaldada por el impecable trabajo técnico de Miguel Ángel Hildmann”, agregó Santana.
El profesional indicó: “Trabajamos duro durante años junto a colegas internacionales y figuras clave como Benedicte Gandini —alma de la inscripción—, Antoine Picon (Fondation Le Corbusier) y Benoit Cornu (Association des Sites Le Corbusier). Compartimos el tramo final con el querido colega ensenadense Alfredo Conti, entonces vicepresidente mundial de ICOMOS, el organismo que asesora a la UNESCO.
Pero la gloria patrimonial estuvo a punto de truncarse. Santana recordó que “la noche del 15 de julio de 2016, apenas horas antes de la votación decisiva, nuestras vidas corrieron peligro real al estallar un Golpe de Estado en Turquía que dejó centenares de muertos antes de ser sofocado. Pese a la incertidumbre, regresamos con el deber cumplido: la Casa Curutchet se convertía en el único sitio Patrimonio Mundial de la provincia de Buenos Aires y uno de los doce del país”.
Caminar hacia la utopía
El ex directivo de la emblemática vivienda resaltó tres aspectos. Dignidad edilicia: se llevó a la Casa Curutchet a condiciones de mantenimiento óptimas. Excelencia académica: se desarrollaron actividades de alta calidad junto a universidades argentinas, latinoamericanas, norteamericanas y europeas. Apropiación cultural: se rompió el aislamiento del monumento abriendo sus puertas a la comunidad, convocando a miles de personas de todas las edades en eventos masivos como cada Noche de los Museos.
Este modelo de gestión activo y participativo fue la base para que, en 2024, las arquitectas y arquitectos matriculados del Colegio (hoy CAUBA) tomaran la decisión de realizar la inversión más importante de la historia de la institución: comprar la Casa.
“Una obra maestra completa el círculo virtuoso de su existencia cuando la comunidad se la apropia, cuando se hace popular”, afirmó Santana, quien agregó: “hace quince años, la Casa Curutchet era un secreto reservado solo para arquitectos y un pequeño grupo de iniciados. Hoy, es un orgullo popular para los platenses, bonaerenses y argentinos. El impacto es tal que el Concejo Deliberante de La Plata aprobó por unanimidad la creación de un Área Peatonal frente al acceso, denominada Boulevard Le Corbusier”.
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