Suizo de nacimiento, argentino por decisión. Hijo de un ex futbolista de Estudiantes, nació y vivió en Ginebra hasta su adolescencia, cuando sus padres decidieron regresar al país. Pasó por las divisiones inferiores del Atlético de Madrid, fue citado por las selecciones juveniles de Suiza y Argentina, pero desarrolló gran parte de su carrera en el fútbol local. Esa es la historia de Dylan Gissi, el defensor de Nueva Chicago que vive la definición de los Cuartos de final del Mundial con el corazón dividido entre dos banderas que forman parte de su identidad.
Dylan tiene el fútbol en la sangre. Su padre, Oscar Gissi, vistió las camisetas de Quilmes, Estudiantes, Vélez y Morelia de México, además de integrar la Selección Argentina dirigida por Carlos Bilardo entre 1987 y 1988. Junto a su esposa, Marcela Waszczuk, emigró a Suiza, donde continuó ligado al deporte tanto como futbolista como entrenador. Allí nacieron Dylan y sus tres hermanos: Kevin, delantero de 28 años; Shadya; y Maylis, quien tuvo un paso por el fútbol femenino de Gimnasia.
“Mi viejo es un fenómeno. Fue jugador y se dedicó a la conducción técnica. Hasta el día de hoy está pendiente de todo con toda la familia futbolista. Ayuda a corregir cosas, da una mano o un punto de vista para que cada uno pueda mejorar. Si bien tiene la visión como técnico y como padre, por ahí es más crítico que un entrenador”, sostuvo Dylan en una entrevista tiempo atrás. Y agregó: “Nos ayuda un montón. Siempre está acompañando y tenemos la mejor relación”.
La influencia de Oscar no solo fue determinante en el aspecto deportivo, sino también en la formación personal de sus hijos. El fútbol nunca fue una obligación dentro de la familia Gissi, pero sí un lenguaje común que terminó uniendo sus caminos.
“En la familia Gissi, el fútbol nunca fue una obligación. Pero terminó siendo el idioma de todos”.
Dylan Gissi, futbolista de Nueva Chicago.
“Estuvimos 18 años en Suiza y volvimos en 2006, cuando yo tenía 15 años, por cuestiones familiares. Justo habían fallecido mis abuelos y fue una situación difícil. Se decidió volver a Buenos Aires y radicarse en Quilmes, de donde son mis viejos”, recordó Dylan, quien además comparte la posición de defensor con su hermana Maylis.
El jugador del Torito reconoce que jamás imaginó que prácticamente toda la familia terminaría vinculada profesionalmente al fútbol. “A todos siempre nos gustó. Cuando íbamos a jugar a una plaza, acá o en Suiza, siempre teníamos equipo. Compartimos posiciones, experiencias y tratamos de aconsejarnos. A veces no soy yo el que enseña por ser el mayor, sino que ellas también cuentan situaciones que vivieron y que son muy interesantes. Es lindo poder compartir todo esto. La que está contenta es mi vieja”, contó entre risas.
Esa historia familiar explica por qué Dylan y los Gissi viven estas horas de manera especial. Nació en Suiza, representó a sus selecciones juveniles y conserva amigos, recuerdos y afectos en Europa. Al mismo tiempo que parte de su corazon está teñido de celeste y blanco.
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