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El complejo desafío de proteger al Papa en su histórica visita al país

Estará en noviembre en Buenos Aires, Córdoba y Luján, custodiado por fuerzas nacionales, provinciales y del Vaticano

La visita del Papa a España movilizó a más 13.000 agentes / WEB

Por Redacción

La visita de un Papa plantea un desafío de seguridad excepcional: proteger a un jefe de Estado que, a diferencia de otros mandatarios, convoca a grandes multitudes con las que busca mantener cercanía sin resignar protección. Para León XIV, que estará en la Argentina entre el 8 y el 11 de noviembre, ese delicado equilibrio deberá resolverse en Buenos Aires, Córdoba y Luján, donde se prevén concentraciones multitudinarias.

Como anticipan expertos en seguridad, el operativo combinará a las fuerzas de seguridad nacionales y provinciales con los cuerpos especializados del Vaticano, además de ambulancias, bomberos, equipos médicos y personal preparado para responder ante distintas emergencias. Según las estimaciones mencionadas por el analista internacional especializado en geopolítica y seguridad Andrei Serbin Pont, algunas concentraciones podrían reunir a cerca de un millón de personas.

“El operativo va a requerir de mucho recurso humano, no sólo en términos de policías que controlen la situación, sino también ambulancias, bomberos e infraestructura médica”, explicó Serbin Pont.

La magnitud del dispositivo se entiende porque la protección del pontífice es apenas una parte de la tarea. También será necesario garantizar la circulación, controlar accesos, establecer perímetros, mantener corredores seguros y prevenir situaciones que puedan producirse dentro de las propias multitudes, como descompensaciones, caídas, deshidratación, niños perdidos o movimientos repentinos capaces de generar una avalancha.

En cualquier caso, la seguridad no comenzará cuando León XIV llegue al país. Mucho antes, los equipos encargados de la protección deberán analizar los lugares que visitará, estudiar los recorridos, evaluar posibles amenazas y coordinar las responsabilidades de cada fuerza.

Tal como se espera, de ese reto participarán la Policía Federal, la Policía de Seguridad Aeroportuaria, Gendarmería, Prefectura, la Policía de Córdoba y la SIDE, además de organismos vinculados con las emergencias y la atención sanitaria. “Es todo un entramado con el cual hay que coordinar para una actividad de estas dimensiones”, señaló el consultor en seguridad.

Mientras algunos efectivos estarán destinados a la custodia inmediata del Papa, otros tendrán a su cargo los accesos, el tránsito, los perímetros y las zonas de concentración. En paralelo, ambulancias, hospitales de referencia, bomberos y equipos especializados deberán permanecer preparados para intervenir ante situaciones extraordinarias. Como remarca Serbin Pont, la escala de estos operativos puede alcanzar dimensiones considerables: durante la visita papal a España fueron destinados unos 11.000 agentes de la Policía Nacional y otros 2.200 de la Guardia Civil.

A esa estructura se sumarán los cuerpos de seguridad del Vaticano. La Gendarmería del Estado de la Ciudad del Vaticano tiene entre sus principales responsabilidades la protección del Papa durante sus desplazamientos, incluidos los viajes internacionales, y trabaja en coordinación con las fuerzas de los países anfitriones. También se prevé que participen agentes de la Guardia Suiza Pontificia, el cuerpo militar que históricamente custodia al Papa y su residencia. Fundada en 1506,, hoy la integran 135 efectivos, algunos de los cuales acompañan al pontífice durante sus viajes apostólicos.

La planificación incluye además la inspección previa de los lugares donde se desarrollarán las actividades. Se revisan espacios, accesos y sectores que puedan convertirse en puntos vulnerables antes de que comiencen a llegar los fieles. Al mencionar estas tareas Serbin Pont recordó un episodio ocurrido durante una visita papal en Perú, cuando fueron encontrados proyectiles sin detonar en una zona prevista para recibir a una multitud. El hallazgo obligó a desplegar especialistas en desactivación de explosivos.

La situación permite dimensionar la amplitud de la prevención. Cuando se espera la presencia de cientos de miles de personas, un elemento que en otro contexto podría pasar inadvertido puede transformarse en un riesgo de grandes proporciones. La particularidad de una visita papal está justamente en esa combinación entre seguridad y cercanía. “Es parecido a una visita de un presidente de Estados Unidos, pero el Papa genera una movilización mucho mayor de personas que cualquier jefe de Estado”, graficó el analista en seguridad.

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