El Gobierno comenzó a desplegar una nueva estrategia política con el objetivo de fortalecer la gobernabilidad y mejorar sus perspectivas electorales para 2027. Luego de la salida de Manuel Adorni del Gabinete, la administración de Javier Milei busca recomponer el vínculo con los gobernadores, recuperar el diálogo con sectores de la oposición y revisar su relación con el PRO y los medios de comunicación.
La nueva etapa cuenta con el impulso de Karina Milei y el aval del Presidente, y tiene como una de sus principales expresiones la incorporación de Diego Santilli al equipo de Gobierno. El dirigente bonaerense asumió con un perfil enfocado en la negociación política, acompañado por el nuevo secretario de Medios, Fabián Fernández, y el vocero presidencial, Adrián Ravier.
En el oficialismo admiten que la prioridad es ampliar la base de sustentación política sin resignar el liderazgo de Milei. En ese marco, aseguran que el Presidente continuará siendo la figura central del espacio, mientras que el resto de los dirigentes deberá adoptar un perfil menos confrontativo.
Acercamiento con gobernadores y oposición
Uno de los primeros objetivos de la nueva estrategia es recomponer el vínculo con los gobernadores. La presencia de trece mandatarios provinciales en la jura de Santilli fue interpretada en la Casa Rosada como una señal positiva para reactivar las negociaciones políticas.
El Ejecutivo aspira a consolidar acuerdos con un grupo de gobernadores de cara al proceso electoral de 2027 y considera que la reforma del sistema electoral será uno de los principales ejes de esa negociación.
En paralelo, Karina Milei comenzó a involucrarse con mayor intensidad en la articulación política dentro del Senado. La intención es ampliar los canales de diálogo con los bloques aliados y la oposición dialoguista mediante un esquema encabezado por Santilli, Eduardo “Lule” Menem y el presidente provisional del Senado, Bartolomé Abdala.
Reforma electoral y el futuro de las PASO
La eliminación de las PASO continúa siendo uno de los principales objetivos legislativos del Gobierno, aunque en el oficialismo reconocen que hoy no cuenta con los votos necesarios para avanzar con una derogación definitiva.
Frente a ese escenario, la alternativa que cobra mayor fuerza es impulsar una nueva suspensión de las primarias para las elecciones de 2027, como ocurrió en 2025.
En la Casa Rosada sostienen que una eventual eliminación del sistema favorecería las posibilidades electorales de Milei en un contexto de oposición fragmentada, aunque admiten que la iniciativa todavía enfrenta resistencias tanto en sectores del radicalismo como entre gobernadores y dirigentes aliados.
El PRO vuelve al radar del oficialismo
Otro de los cambios que impulsa el Gobierno es la posibilidad de alcanzar un entendimiento político con el PRO en la Ciudad de Buenos Aires, una alternativa que hasta hace pocas semanas aparecía descartada.
Según fuentes del oficialismo, el objetivo es evitar una división del voto antikirchnerista y facilitar acuerdos legislativos y electorales. En ese sentido, el reciente acercamiento con el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, abrió una nueva instancia de diálogo.
No obstante, en La Libertad Avanza aclaran que cualquier negociación deberá contemplar primero la resolución de las diferencias internas dentro del PRO y sostienen que un eventual acuerdo político deberá involucrar también al expresidente Mauricio Macri.
Una etapa con menor confrontación
Además de la reorganización política, el Gobierno también comenzó a dar señales de distensión en su vínculo con los medios de comunicación. Entre las medidas que se analizan figura una flexibilización gradual del acceso de la prensa acreditada a la Casa Rosada y una mayor disposición de funcionarios para brindar entrevistas.
El cambio de tono responde al diagnóstico que hacen en el oficialismo sobre los efectos que tuvo la prolongada crisis política que derivó en la salida de Adorni. En el entorno presidencial consideran que ese escenario terminó afectando la gestión, dificultó la negociación parlamentaria y concentró la agenda pública en la confrontación política.
Con este nuevo esquema, la Casa Rosada apuesta a reducir los focos de conflicto, fortalecer alianzas y construir una estructura política más amplia para sostener el proyecto libertario más allá del actual mandato presidencial.
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