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El estómago no es neutro: lo que comés cambia la respuesta química del organismo

El sistema digestivo humano activa comportamientos diferenciados según la composición de las comidas, regulando pH, secreciones enzimáticas y rutas metabólicas específicas para proteínas y carbohidratos. El organismo está diseñado para procesar nutrientes de forma integrada, aunque su funcionamiento puede variar

Las proteínas, como las carnes, tienen un tipo de “recibimiento” por parte del estómago / Freepik
Los vegetales también son asimilados de una forma particular por el organismo / Freepik
Algunos carbohidratos refinados pueden elevar el azucar rápidamente e inflamar el cuerpo / Freepik

Por Redacción

El cuerpo humano inicia la digestión incluso antes de que el alimento llegue al estómago. La fase cefálica activa un entramado neurohormonal que prepara glándulas salivales, estómago y páncreas ante la sola percepción del alimento. Este proceso no es genérico: la respuesta varía según la composición nutricional del alimento.

La evidencia académica reunida por la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), disponible en el repositorio SEDICI, señala que el sistema digestivo transforma macromoléculas en unidades absorbibles mediante una secuencia regulada de secreciones enzimáticas y movimientos peristálticos.

El organismo, en términos fisiológicos, “anticipa” qué tipo de sustrato energético ingresará y ajusta su química interna en consecuencia.

Este ajuste diferencial constituye la base de la digestión selectiva de proteínas y carbohidratos (fuente: Ballesteros et al., Fisiología Humana – FCM-UNLP, SEDICI, 2024).

PROTEÍNAS: ACTIVACIÓN DEL ENTORNO ÁCIDO Y DIGESTIÓN ENZIMÁTICA PRIMARIA

La ingesta de proteínas activa un circuito hormonal específico. Las células G del estómago liberan gastrina, lo que induce la secreción de ácido clorhídrico por las células parietales. Este mecanismo reduce el pH gástrico a niveles cercanos a 1 o 2, generando un entorno altamente ácido.

En este medio ocurre la desnaturalización de las proteínas, proceso que facilita su fragmentación estructural. La pepsina, activada a partir del pepsinógeno, inicia la hidrólisis de enlaces peptídicos, reduciendo las proteínas a cadenas más cortas.

Investigaciones revisadas en fuentes como Scielo Chile y compilaciones académicas de fisiología médica latinoamericana describen este sistema como una cascada enzimática altamente dependiente del pH.

El resultado final de esta fase es la producción de péptidos que continuarán su degradación en el intestino delgado (fuente: Scielo Chile; Fisiología Médica Latinoamericana – revisión académica).

DIGESTIÓN PROTEICA AVANZADA Y ROL PANCREÁTICO EN LA ABSORCIÓN

Una vez que el quimo llega al duodeno, el páncreas interviene mediante la secreción de enzimas proteolíticas como tripsina, quimotripsina y carboxipeptidasas. Estas enzimas son reguladas por la colecistoquinina (CCK), hormona intestinal clave en la coordinación digestiva.

Este sistema permite la degradación final de los péptidos en aminoácidos libres, forma absorbible en el intestino delgado. El proceso está diseñado para maximizar la eficiencia de extracción proteica sin generar residuos metabólicos inmediatos. La literatura científica de la Facultad de Medicina de la UNAM describe este mecanismo como una digestión escalonada, donde cada segmento del tracto gastrointestinal cumple una función específica.

El sistema no es lineal, sino secuencial y regulado por señales hormonales y nerviosas (fuente: Cuadernillo Digestivo IA – Facultad de Medicina UNAM, 2025).

CARBOHIDRATOS: INICIO ORAL Y SUSPENSIÓN GÁSTRICA DEL PROCESO ENZIMÁTICO

A diferencia de las proteínas, la digestión de carbohidratos comienza en la boca. La amilasa salival degrada almidones en estructuras más simples como maltosa y dextrinas, iniciando la transformación química del alimento desde la masticación.

El organismo “anticipa” qué tipo de sustrato energético ingresará y ajusta su química

Al ingresar al estómago, el ambiente ácido inactiva esta enzima, deteniendo temporalmente el proceso de digestión de carbohidratos. Esta interrupción no implica pérdida de función, sino una redistribución del proceso hacia el intestino delgado.

El páncreas reanuda la digestión mediante amilasa pancreática, mientras las enzimas del borde en cepillo intestinal convierten disacáridos en monosacáridos.

Estos azúcares simples son absorbidos por transportadores específicos como SGLT-1 y GLUT-5, según descripciones de la UNAM y literatura fisiológica contemporánea (fuente: Cuadernillo Digestivo IA – UNAM, 2025).

Metabolismo energético: glucosa versus aminoácidos como combustible celular

El destino metabólico de los carbohidratos y las proteínas difiere de manera estructural. La glucosa derivada de los carbohidratos ingresa a rutas como glucólisis, ciclo de Krebs y cadena respiratoria, generando entre 36 y 38 moléculas de ATP por molécula.

Este sustrato es prioritario para el cerebro y los eritrocitos, que dependen casi exclusivamente de su disponibilidad.

La digestión de carbohidratos comienza en la boca por la amilasa salival

En el caso de las proteínas, los aminoácidos cumplen principalmente funciones estructurales, enzimáticas y regulatorias. Su uso energético requiere desaminación hepática y conversión del nitrógeno en urea, eliminada por vía renal.

La Universidad de Granada ha documentado que este proceso implica una carga metabólica adicional para el hígado cuando las proteínas se consumen de manera exclusiva o predominante (fuente: Universidad de Granada – Departamento de Psicología Experimental, fisiología digestiva y metabolismo).

REGULACIÓN GÁSTRICA Y COORDINACIÓN INTESTINAL DEL SISTEMA DIGESTIVO

El estómago contiene un sistema celular altamente especializado. Las células parietales producen ácido clorhídrico, las principales secretan pepsinógeno, las mucosas generan barreras protectoras y las células G producen gastrina.

A este sistema se suma la somatostatina, secretada por células D, que regula la producción ácida mediante retroalimentación negativa, evitando la hiperacidez.

Cuando predominan carbohidratos simples, la secreción ácida disminuye y la actividad proteolítica se reduce. Este ajuste refleja una adaptación funcional del sistema digestivo.

En el intestino delgado, la secretina y la colecistoquinina coordinan la neutralización del pH y la liberación de enzimas pancreáticas (fuente: Cuadernillo Digestivo – Fisiología del Sistema Digestivo, FCM UNAM, 2025).

Investigación en el Gran La Plata: metabolismo, fructosa y salud pública

El Centro de Endocrinología Experimental y Aplicada (CENEXA), dependiente de la UNLP y el CONICET, ha desarrollado estudios sobre los efectos de dietas ricas en fructosa sobre el metabolismo glucémico.

Estos trabajos muestran que la exposición prolongada a fructosa puede inducir resistencia a la insulina, estrés oxidativo y alteraciones en las células beta pancreáticas.

El Instituto de Investigaciones Bioquímicas de La Plata (INIBIOLP) ha documentado además que más del 35% de la energía consumida en Argentina proviene de alimentos ultraprocesados.

Estas cifras permiten vincular patrones alimentarios con riesgos metabólicos sostenidos en el tiempo (fuente: CENEXA-CONICET-UNLP; INIBIOLP-CONICET-UNLP, SEDICI, 2023).

MEZCLA DE ALIMENTOS Y EVIDENCIA CIENTÍFICA CONTEMPORÁNEA

La evidencia científica actual indica que el sistema digestivo está preparado para procesar combinaciones complejas de macronutrientes. No existe base fisiológica sólida que respalde la separación estricta entre proteínas y carbohidratos.

Estudios publicados en el European Journal of Nutrition, con participación de la Universidad Técnica de Múnich, sostienen que la digestión humana funciona de manera integrada y no segregada.

La presencia simultánea de grasas y proteínas puede incluso modular la respuesta glucémica, ralentizando el vaciamiento gástrico.

Esto implica que la interacción entre nutrientes es funcional, no conflictiva.

ULTRAPROCESADOS, MICROBIOTA Y DESREGULACIÓN METABÓLICA

La principal alteración fisiológica no se observa en la combinación de alimentos naturales, sino en el consumo de ultraprocesados. Estos productos concentran azúcares simples, grasas industriales y aditivos que modifican el metabolismo hepático.

La fructosa en altas concentraciones se metaboliza sin regulación insulínica directa, favoreciendo la lipogénesis hepática y el aumento de triglicéridos.

Investigaciones del CONICET han documentado además alteraciones en la microbiota intestinal, con reducción de ácidos grasos de cadena corta como acetato, propionato y butirato.

Estos compuestos son fundamentales para la integridad intestinal y la regulación inflamatoria (fuente: CONICET; Gut Microbiota for Health, 2023).

CONDICIONES SOCIALES, HÁBITOS ALIMENTARIOS Y EVIDENCIA EN LA PLATA

Estudios de la UNLP muestran que una proporción significativa de estudiantes universitarios no consulta etiquetas nutricionales al consumir alimentos.

En paralelo, investigaciones en barrios del Gran La Plata evidencian que factores socioeconómicos influyen en el acceso a alimentos frescos, favoreciendo patrones basados en ultraprocesados.

En el caso de las proteínas, los aminoácidos cumplen funciones estructurales

Estos estudios reflejan una dimensión estructural del problema, donde biología y contexto social interactúan.

La alimentación cotidiana aparece así condicionada por disponibilidad, información y hábitos culturales (fuente: SEDICI UNLP, 2022; estudios socioalimentarios regionales).

SISTEMA DIGESTIVO: REGULACIÓN DINÁMICA Y EQUILIBRIO EVOLUTIVO

El sistema digestivo humano opera como una red altamente regulada de secreciones, hormonas y enzimas con funciones específicas. Cada componente actúa bajo condiciones químicas precisas.

La evolución biológica ha optimizado este sistema para procesar dietas mixtas sin necesidad de separación de macronutrientes.

Las principales disrupciones contemporáneas provienen de la industrialización alimentaria y la pérdida de diversidad nutricional.

La evidencia científica sugiere que el equilibrio metabólico depende más de la calidad del alimento que de la combinación aislada de nutrientes.

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