Un día como hoy, 5 de julio, pero del año 1687, la Royal Society de Londres publicó Philosophiæ Naturalis Principia Mathematica, la obra maestra de Sir Isaac Newton que transformó para siempre la comprensión del universo y dio origen a la física clásica. Ahora, pasados 339 años de aquel hito, el Principia continúa siendo considerado uno de los libros científicos más influyentes de todos los tiempos.
La publicación fue posible gracias al apoyo del astrónomo Edmond Halley, quien convenció a Newton de reunir sus investigaciones y financió la impresión del volumen ante las dificultades económicas que atravesaba la Royal Society.
En sus páginas, Newton formuló las tres leyes del movimiento y la ley de gravitación universal, demostrando que la misma fuerza que hace caer un objeto al suelo es la que mantiene a los planetas en sus órbitas. Con ese trabajo unificó la física terrestre y la celeste, además de dar fundamento matemático a las leyes del movimiento planetario descubiertas por Johannes Kepler.
El impacto del Principia fue inmediato y duradero. Sus principios se convirtieron en la base de la mecánica clásica y guiaron el desarrollo de disciplinas como la astronomía, la ingeniería y la navegación durante más de dos siglos. Incluso hoy, pese a los avances introducidos por la relatividad de Albert Einstein, las leyes de Newton siguen describiendo con precisión la mayoría de los fenómenos físicos cotidianos.
A 339 años de su publicación, el Principia permanece como una de las obras fundamentales de la historia de la ciencia y un símbolo del poder de las matemáticas para explicar el funcionamiento del universo.
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