Ahora sí que está todo dado para el adiós. Luego de rechazar una primera oferta formal del Bologna y otras más de España, Mikel Amondarain tiene un pie afuera de Estudiantes si las conversaciones y lo acordado siguen por estos carriles. Sólo resta saber si se marchará ahora o existe la posibilidad que pueda jugar la llave de octavos de final de la Copa Libertadores.
Si bien en el Pincha aseguran que no tiene nada que ver con la deuda contraída con el Inter de Miami por la contratación de Facundo Farías, ahora tomaron la decisión de aceptar la última oferta realizada por los italianos por el volante de 21 años que tiene el potencial y el nivel para jugar en el Viejo continente.
La cifra extraoficial es que Bologna está dispuesto a pagar 12 millones de dólares por el 85 por ciento de la ficha del jugador de Bavio que está transitando sus últimas horas en el Pincha.
La primera ofensiva de los italianos se plantó en una cifra cercana a los 8 millones de dólares por la totalidad de la ficha, una propuesta que la comisión directiva del “Pincha” consideró insuficiente. Sin embargo, los canales de diálogo nunca se cerraron. En las últimas horas, los directivos del Bologna, encabezados por Claudio Fenucci, manifestaron públicamente su fuerte interés en resolver la operación, reconociendo que “están intentando encontrar una solución” que satisfaga a ambas partes.
La clave del éxito de esta contraoferta radica en las condiciones de la transferencia: Estudiantes pretende retener un 15% de plusvalía ante una futura venta del futbolista, una condición que el club de la región de Emilia-Romaña está dispuesto a aceptar.
Para Estudiantes, la venta del mediocampista representa una bocanada de oxígeno financiero necesaria para equilibrar deudas pendientes y, fundamentalmente, para poder solventar la esperada ingeniería económica que demandará el regreso de Joaquín Correa.
Como será de complicada la situación que al no poder levantar la inhibición no puede habilitar a Mauro Méndez, quien tenía contrato hasta el 31 de diciembre con Banfield pero al hacer uso de la repesca está otra vez en el Pincha. Pero hasta tanto no pagar no podrá utilizarlo. En Estudiantes están tranquilos y creen que aunque no vendan a Amondarain la situación se destrabará igual. Pero es imposible no verla como una necesidad para seguir adelante en un mercado de pases que seguirá una semana más para las compras mientras que los equipos argentinos podrán vender hasta el 1ro de septiembre cuando finalicen los mercados en las principales ligas, entre ellas la italiana.
Además de poder pagar parte o la totalidad de la deuda con el Inter de Miami por la operación trunca de Facundo Farías (4,5 millones de dólares) y así levantar la inhibición que lo tiene atado de pies y manos, Estudiantes podrá mirar el mercado de pases y buscar un reemplazo para Amondarain. Lo hay pero su nombre aún no se filtró.
“Los jugadores se venden cuando llegan ofertas, no siempre los tiempos los ponen los clubes. Y en este caso la oferta es imposible de decirle que no”, le dijo a este diario una fuente albirroja vinculada con la negociación.
El que tiene todo acordado para llegar es Joaquín Correa, que decidió dejar el Botafogo para pegar la vuelta al fútbol argentino y jugar en Estudiantes. Para que eso suceda falta mucho porque tiene que lograr desvincularse del club carioca, en donde no tiene lugar y no es tenido en cuenta. En principio el Pincha no tendrá que negociar con los brasileros sino sentarse a acordar un contrato con el volante que es la debilidad del presidente Juan Sebastián Verón.
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