Todo es felicidad en el país. Y en gran parte del mundo. Ni hablar de los jugadores y del cuerpo técnico, que después del pitazo final del árbitro norteamericano, llegó el desahogo, el festejo interminable con abrazos y lágrimas, y la alegría inmensa por acceder a una nueva final de la Copa del Mundo. Como sucedió en Qatar 2022.
Esta Selección vuelve a escribir páginas doradas en su rica historia en Mundiales. Y vuelve a repetir una final (ahora contra España) como muchos pregonaron desde que se puso en marcha la cita ecuménica.
Y en medio de un partido que no fue fácil, porque enfrente estaba la poderosa Inglaterra, Argentina sacó a relucir todo su amor propio para sacar adelante una semifinal que se había complicado después del gol de Anthony Gordon, a los diez del complemento.
El empuje del equipo fue fundamental, determinante, para darle vuelta el resultado a los ingleses, que tenían el partido bajo control en los primeros instantes del segundo tiempo.
Cuando más se necesitaba de la reacción del equipo, aparecieron todos por igual. Pero también, Enzo Fernández, un jugador distinto que supo imponer su impronta en la mitad de la cancha ante un adversario de jerarquía, y al que conoce muy bien.
Cuando Argentina no encontraba los caminos para llegar al empate, en una instancia crucial del Mundial, apareció justamente el volante del Chelsea con un remate espectacular, desde afuera del área, inalcanzable para Jordan Pickford, la figura del partido. Así, a los 85 minutos, con el golazo del ex jugador de River, el equipo de Lionel Scaloni consiguió la merecida igualdad parcial.
Fernández, que no había ofrecido su mejor versión en la Copa del Mundo, volvió a ser determinante para Argentina, ya que había sido el autor del último gol en el agónico triunfo por 3-2 contra Egipto, en octavos de final, con un cabezazo cruzado después de un centro ejecutado desde la derecha por Lautaro Martínez.
Enzo Fernández ya había intentado dos remates al arco desde afuera del área antes de convertir el gol, y en ambos intentos la pelota había salido desviada, la última, despejada con un manotazo por el arquero Pickford.
Sin embargo, estaba claro que había interpretado que esa podía ser el camino para vencer la resistencia de Inglaterra, y del propio arquero del Everton, que hasta ese momento era el mejor de la cancha.
Desde el gol de Anthony Gordon que le había dado la ventaja a Inglaterra, Argentina monopolizaba la pelota pero no encontraba la manera de convertir.
Con este gol frente a Inglaterra, Enzo elevó su cuenta de goles en Mundiales a tres: los dos en 2026 y el que le metió a México en Qatar 2022.
EL GOL DEL EMPATE, EN UN MOMENTO CLAVE
De a poco, el equipo argentino se fue haciendo amo y señor de la pelota y de los espacios. Generó varias chances para alcanzar el empate, pero los palos y las atajadas de Pickford se lo impidieron.
La consigna fue no perder la paciencia, uno de los argumentos que caracteriza al equipo nacional. Y así fue que después de tanto insistir, llegó el momento de comenzar a festejar... De sacudir la modorra de los hinchas, que sabían que algo iba a suceder.
El gol de Enzo Fernández llegó en el momento en que el equipo de Lionel Scaloni parecía resignado a quedar eliminado.
Argentina manejaba a voluntad la pelota pero no encontraba el camino al arco inglés desde que Anthony Gordon había convertido el único tanto del partido.
Fue entonces cuando Lionel Messi recibió la pelota entre dos defensores tras un tiro de esquina, la cedió al mediocampista del Chelsea, y Fernández se acomodó para disparar con potencia desde la puerta del área. El balón entró sobre el palo derecho que Pickford no pudo cubrir.
Fernández, después de varios intentos, encontró el empate con un derechazo fulminante, letal
Como quedó dicho, no fue el primer intento del volante. Ya que Enzo ya había probado suerte dos veces desde larga distancia antes de encontrar el arco, y en ambas oportunidades el remate se había ido desviado.
Aún así, insistió con la misma estrategia hasta que el tercero fue gol. La lectura del partido que hizo Fernández (atacar desde afuera del área como vía para vulnerar a Pickford) resultó ser la correcta.
Tras el golazo que abrió el partido, el mediocampista corrió hacia la tribuna y realizó el gesto del “Topo Gigio” hacia los hinchas ingleses, en una celebración que encendió aún más el ambiente en el estadio, donde 71.000 espectadores presenciaban la semifinal.
Argentina comenzaba a gestar la victoria. Los minutos se iban consumiendo, pero la esperanza de ganar seguía firme. El golazo del jugador del Chelsea le dio vida a un equipo que jamás se resignó, y que volvió a relucir toda su capacidad colectiva e individual para volver a una final de Copa del Mundo, como sucedió hace tres años y medio en Qatar.
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