Estados Unidos podría revisar su posición sobre las islas Malvinas y dejar de respaldar la administración británica del archipiélago si Gran Bretaña no aumenta su gasto militar dentro de la OTAN, según reveló el diario británico The Telegraph.
La posibilidad forma parte de las medidas que analizan altos funcionarios del Pentágono para presionar a los integrantes de la Alianza Atlántica y exigirles que cumplan con el compromiso de destinar el 5% de su Producto Bruto Interno (PBI) a defensa y seguridad.
Un funcionario estadounidense aseguró que el Reino Unido probablemente recibirá una “atención especial” durante la revisión que realizará Washington sobre el compromiso de sus aliados. Consultado sobre un eventual cambio de posición respecto de Malvinas, afirmó que las conversaciones eran “sinceras” y que “no se descarta nada”.
La posibilidad de utilizar la disputa de soberanía como herramienta diplomática había trascendido a principios de abril, cuando la agencia Reuters difundió un memorándum interno del Pentágono.
El documento sugería que Estados Unidos podía revisar su postura sobre las islas para presionar a sus socios de la OTAN. En ese momento, el secretario de Estado, Marco Rubio, minimizó la filtración y la presentó como una discusión interna de menor importancia.
Sin embargo, la información publicada ahora por The Telegraph indica que el debate continúa dentro del Pentágono.
“Esperaría que el Reino Unido recibiera una atención especial porque tiene mucho potencial”, señaló un funcionario norteamericano. Y agregó: “Continuaremos los esfuerzos para incentivar y permitir que el Reino Unido se implique de manera importante”.
La presión estadounidense choca con la estrategia del primer ministro británico, Andy Burnham, cuyo primer presupuesto no incluiría el compromiso de destinar el 3% del PBI a defensa para 2030.
Los funcionarios estadounidenses también consideran insuficiente el plan de inversión militar anunciado en junio por el ex primer ministro Keir Starmer. Si bien lo calificaron como “un paso en la dirección correcta”, remarcaron que no alcanza frente a los actuales desafíos internacionales.
“Necesitamos que aliados como el Reino Unido den un paso adelante de manera importante y fundamental”, sostuvo la fuente citada por el diario británico.
El gobierno de Donald Trump impulsa una reorganización de la alianza, denominada informalmente “OTAN 3.0”, con el objetivo de que los países europeos y Canadá asuman la responsabilidad principal de la defensa convencional de Europa. Washington considera que actualmente aporta una proporción excesiva de los recursos necesarios para sostener la estructura militar.
Estados Unidos mantiene oficialmente una postura neutral frente a la disputa de soberanía entre la Argentina y el Reino Unido, aunque reconoce la administración británica de facto sobre el archipiélago.
“Nuestra posición sobre las islas sigue siendo de neutralidad constante”, había señalado en abril un portavoz del Departamento de Estado. “Reconocemos que existen reclamos contradictorios de soberanía entre Argentina y el Reino Unido, pero no tomamos posición respecto de la soberanía”, agregó.
La Argentina reclama anualmente ante el Comité Especial de Descolonización de las Naciones Unidas la apertura de negociaciones directas con Londres, aunque el gobierno británico se niega a discutir la soberanía.
Pese a la neutralidad formal de Washington, la buena relación entre Trump y el presidente Javier Milei, sumada a la tendencia del mandatario republicano a modificar posiciones históricas de la diplomacia estadounidense, genera inquietud en el Reino Unido.
El reclamo a los miembros de la OTAN
Elbridge Colby, máximo responsable de política del Pentágono, mantuvo el jueves conversaciones con los aliados de la OTAN en Bruselas sobre el alcance y la velocidad de una eventual reducción de la presencia militar estadounidense en Europa.
Durante reuniones a puertas cerradas, advirtió que algunos países deberán acelerar la incorporación de sistemas de armas para reemplazar aquellos que Washington proporcionó durante décadas. También reclamó “grandes esfuerzos” para que Europa quede en condiciones de conducir su propia defensa.
Los integrantes de la OTAN se comprometieron a destinar el 3,5% de su PBI a defensa y otro 1,5% a infraestructura relacionada con la seguridad para 2035. El objetivo es cubrir parte de los vacíos que podría dejar Estados Unidos a medida que traslada su atención estratégica desde Europa hacia la región del Indo-Pacífico.
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