Ídolo de Boca, su único club durante 14 años en primera división, el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín excede al club de la Ribera. Mundialista en 1962 y 1966, su expulsión ante los locales en el Mundial de Inglaterra fue uno de los cimientos de la pica futbolística entre ambos países y propició el surgimiento de las tarjetas amarilla y roja para comunicar sin malas interpretaciones las sanciones disciplinarias arbitrales.
El ex futbolista y entrenador tenía 89 años y falleció horas antes de un Argentina-Suiza como el que jugó en 1966. Desarrolló toda su carrera como jugador en Boca, donde debutó en 1956, con apenas 19 años y jugó hasta su despedida del fútbol activo en 1970 pero del que luego fue coordinador y también director técnico en 1980. En 1977 y 1979 fue entrenador de Gimnasia.
Nacido el 16 de mayo de 1937 en Tigre, Rattín fue un mediocampista central idolatrado por el pueblo boquense. Convirtió 28 goles en 382 partidos, fue subcampeón de la Copa Libertadores 1963 -en la final perdida ante el Santos de Brasil- y obtuvo seis campeonatos locales con el xeneize.
En la Selección argentina disputó los Mundiales de Chile 1962 e Inglaterra 1966, donde fue capitán de los equipos dirigidos por Juan Carlos Lorenzo, histórico entrenador del conjunto nacional con el que no mantuvo buena relación.
En el Mundial del ‘66, durante el encuentro correspondiente a los cuartos de final en el que la Albiceleste se midió frente a los anfitriones, Rattín, con el dorsal número 10 en su espalda, fue expulsado por el árbitro alemán Rudolf Kreitlein.
Su salida estrujando el banderín inglés en 1966 generó la pica entre ambas selecciones
El argentino no entendió los motivos de la decisión y pidió un traductor, hasta que abandonó el campo de juego, pero antes apretó con bronca y a modo de protesta el banderín del córner con la bandera de Inglaterra, mientras que después se sentó en la alfombra roja que estaba destinada al paso de la Reina Isabel II.
Aquella gran polémica además fue clave para que la FIFA creara las tarjetas amarillas y rojas gracias a la idea del exárbitro inglés Ken Aston, quien se inspiró en los colores de un semáforo.
Además, Rattín fue convocado para disputar las Copas América de Ecuador 1959 y Uruguay 1967, torneos en los que fue subcampeón.
El Rata, como lo conoció el mundo del fútbol, se retiró de la actividad profesional en 1970, en tanto que en 1976 comenzó su carrera como director técnico de Estudiantes de Río Cuarto. En 1977, dirigió a Gimnasia y Tigre, club en el que se formó en las divisiones inferiores, mientras que volvió a entrenar al Lobo en 1979 para luego hacerse cargo de Boca Juniors en 1980, justo después del exitoso ciclo de Juan Carlos Lorenzo que le permitió al xeneize sus primeras dos Libertadores y la Intercontinental del ‘77.
Luego de su paso como entrenador de Boca no volvió al banco de suplentes, pero en tiempos de Mauricio Macri volvió a trabajar en el xeneize, donde estuvo a cargo de la Mutual de esfutbolistas. Rattín también incursionó en la política nacional y municipal, ya que fue diputado por el partido de centroderecha PAUFE (Partido Unidad Federalista) entre 2001 y 2005 y luego fue concejal por el Frente Justicialista, en el partido bonaerense de Vicente López, entre 2005 y 2009.
“La Asociación del Fútbol Argentino expresa su más profundo pesar por el fallecimiento de Antonio Ubaldo Rattín, histórico emblema de Boca Juniors y de la Selección Argentina. Acompañamos con un fuerte abrazo a su familia, seres queridos en este difícil momento”, lo despidió AFA, mientras que Boca publicó “Hasta siempre” con una foto de Rattín en su época de jugador.
SUSCRIBITE a esta promo especial