Desde hace más de seis décadas, los libros de Laura Devetach acompañan la infancia de miles de lectores argentinos. Su nombre quedó ligado para siempre a una forma de entender la literatura infantil como un espacio de creación, sensibilidad y libertad, lejos de las historias pensadas únicamente para enseñar o transmitir lecciones.
Nacida en Reconquista, Santa Fe, en 1936, Devetach se formó como docente y licenciada en Letras Modernas. Esa experiencia en las aulas fue decisiva para construir una mirada que siempre puso en el centro a los chicos como lectores capaces de emocionarse, imaginar e interpretar el mundo por sí mismos.
Su carrera comenzó en los años sesenta y pronto dio origen a títulos que hoy son clásicos, como La torre de cubos, Monigote en la arena y La planta de Bartolo. En todos ellos aparecen elementos fantásticos, juegos con el lenguaje y personajes que desafían las reglas establecidas, una combinación que transformó la manera de escribir para las infancias en la Argentina.
Junto con autoras y autores como María Elena Walsh, Elsa Bornemann, Graciela Montes, Ema Wolf y Ricardo Mariño, Devetach fue una de las impulsoras de una literatura infantil concebida como auténtica creación artística. Con obtras prohibidas durante la dictadura, lejos de desaparecer, los cuentos continuaron circulando de manera clandestina gracias a docentes y familias que siguieron compartiéndolos hasta el regreso de la democracia, cuando la obra volvió a editarse y recuperó el lugar que nunca había perdido entre sus lectores.
Su trayectoria recibió numerosos reconocimientos. Demostró que la literatura para niños puede ser profunda, poética y desafiante, despertar la imaginación y acompañar a distintas generaciones sin perder vigencia.
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