Aunque los escenarios más extremos suelen asociarse con pequeñas islas del Pacífico o grandes ciudades ubicadas junto al océano, la Argentina tampoco está al margen de las consecuencias del aumento del nivel del mar.
La costa bonaerense, que se extiende a lo largo de más de mil kilómetros, presenta diferentes grados de vulnerabilidad frente a la erosión, las inundaciones y los cambios en la dinámica costera.
Un informe del Ministerio de Ambiente de la Provincia de Buenos Aires, elaborado junto con investigadores de la Universidad Nacional de Mar del Plata y el CONICET, examinó un total de 104 puntos estratégicos distribuidos en 19 municipios, desde Magdalena hasta Coronel Rosales.
El relevamiento identificó entre los principales desafíos el aumento del nivel del mar, la erosión costera, la urbanización y la intensificación de los efectos de las sudestadas.
En el Río de la Plata, el problema adquiere características particulares. A diferencia de otras regiones donde la preocupación central es la pérdida permanente de territorio, uno de los riesgos más importantes está relacionado con el agravamiento de las inundaciones durante episodios de vientos intensos del sudeste.
Las sudestadas empujan el agua hacia la costa y pueden provocar crecidas significativas, especialmente cuando coinciden con mareas elevadas. Si el nivel medio del agua aumenta, estos episodios pueden alcanzar alturas mayores y afectar zonas que anteriormente registraban inundaciones menos frecuentes.
Estudios del Instituto Nacional del Agua ya habían advertido sobre este fenómeno y señalaron que el ascenso del nivel medio del mar podría incrementar el riesgo de inundaciones durante tormentas en la costa argentina del Río de la Plata.
El Gran La Plata
En el Gran La Plata, esta problemática resulta especialmente relevante para las áreas ribereñas de Berisso y Ensenada, donde las condiciones del terreno, la cercanía al río y la exposición a las crecidas obligan a prestar atención a la evolución del fenómeno.
Esto no significa que esas localidades vayan a quedar sumergidas, sino que el aumento del nivel del mar constituye un factor adicional que debe incorporarse a la planificación urbana, las obras hidráulicas y las políticas de prevención.
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