Aún en medio de la conmoción, en las últimas horas la autopsia confirmó la principal hipótesis de la investigación por la muerte de Sandra Cañete, de 59 años, hallada el lunes en el parque de su vivienda de Villa Elisa: no existieron signos de criminalidad y el fallecimiento se produjo por un paro cardíaco asociado a una insuficiencia cardíaca aguda, según establecieron los médicos forenses.
De esta manera, el resultado de la operación de autopsia respaldó la línea investigativa que EL DÍA adelantó en su edición anterior y descartó por completo la versión que comenzó a circular apenas se conoció el hallazgo, cuando algunos vecinos especulaban con un posible hecho de violencia.
El cuerpo de Sandra Cañete fue encontrado en una vivienda ubicada en 413 y 25, donde había caído de cabeza dentro de un pozo situado en el parque de la propiedad. Muy cerca del lugar se encontraba una bomba centrífuga, junto a un cable eléctrico y una manguera, elementos que alimentaron desde un primer momento la sospecha de que la víctima podría haber sufrido una descarga eléctrica mientras realizaba tareas para desagotar el pozo o efectuar algún tipo de reparación.
La intervención de una vecina fue clave para descubrir lo sucedido. Todo comenzó cuando uno de los hijos de Cañete, preocupado porque su madre no respondía los llamados telefónicos, le pidió que se acercara a la casa. Al ingresar al predio encontró a la mujer sin vida y dio aviso inmediato a la Policía.
Durante las primeras horas de la investigación trabajaron en el lugar efectivos policiales, peritos y funcionarios judiciales encabezados por el fiscal Gonzalo Petit Bosnic. De esta forma los especialistas determinaron que el cuerpo no presentaba lesiones traumáticas ni evidencias compatibles con un hecho criminal, mientras que la causa del fallecimiento fue establecida como un paro cardíaco por insuficiencia cardíaca aguda.
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