Hace tiempo que las bicicletas dejaron de ser un medio de transporte reservado para el paseo o la actividad física y cada vez son más los platenses que las utilizan para ir a trabajar, estudiar o realizar trámites cotidianos. El cambio, según opinan especialistas en la materia, viene con deberes para la Ciudad, consistentes en mejorar las condiciones para transitar o evitar los robos.
Esta tendencia, que se acentuó en los últimos años, ahora encontró respaldo en los datos del Observatorio de Movilidad del Gran La Plata, un espacio de investigación del Instituto de Investigaciones y Políticas del Ambiente Construido (IIPAC), dependiente de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la UNLP y del Conicet. El relevamiento mostró que la bicicleta continúa ganando participación - en un 6,7 por ciento - entre las formas de desplazarse por la Región, en un escenario marcado por el aumento del costo del transporte público y los combustibles.
Sin embargo, más allá de los números, este fenómeno también se percibe en las calles. Alejandro “Popi” Capparelli, referente del grupo La Plata Pedalea, aseguró que el crecimiento es evidente. “Ya había aumentado después de la pandemia, pero desde hace alrededor de un año volvió a notarse. Hoy se ve muchísima más gente circulando en bicicleta”, afirmó.
En paralelo, en su análisis, aseguró que la Ciudad no acompañó ese cambio con obras suficientes. Si bien reconoció que durante los últimos años se construyeron nuevas bicisendas, sostuvo que muchas quedaron inconclusas o presentan problemas de mantenimiento. “Hay tramos sin terminar, falta iluminación y muchas son compartidas con peatones, lo que genera conflictos todos los días”, explicó.
Para Capparelli, la infraestructura todavía está lejos de responder a la demanda actual. “La Plata no está adaptada para esta forma de movilidad. Tenemos calles angostas, pisos irregulares y poco respeto por parte de los vehículos de mayor porte”, señaló. En ese sentido, el ciclista propone avanzar con corredores seguros sobre avenidas amplias como 1, 7, 13 y 19 y recordó que hace pocas semanas presentó un proyecto ante el Municipio para mejorar la red de circulación y sumar capacitaciones de educación vial para quienes utilizan bicicletas. “Cualquiera puede salir a pedalear entre los autos y eso también representa un riesgo”, advirtió.
Un tanto, otra mirada con algunos matices aportó Martín Sáenz, coordinador del grupo La Loma Cicloturismo. “Seguramente, el aumento tiene que ver con la suba de los pasajes y con los gastos en general. La gente necesita moverse y muchas veces la bicicleta termina siendo la alternativa más accesible”, sostuvo.
A diferencia de Capparelli, Sáenz entiende que el principal desafío no pasa únicamente por la infraestructura. “La Ciudad puede adaptarse. El problema más grande es convivir con el tránsito”, resumió. Según explicó, la relación entre automovilistas, motociclistas, peatones y ciclistas continúa siendo uno de los principales obstáculos para una movilidad más segura.
No obstante, coincidió en que las bicisendas requieren una intervención urgente. “El gran problema es el mantenimiento. Hay separadores de cemento corridos, sectores peligrosos y trazados que terminan en espacios donde no queda claro por dónde debe continuar la bicicleta. Son obras que necesitan perfeccionarse”, afirmó.
El referente también introdujo otro factor que desalienta el uso cotidiano: la inseguridad. “Una bicicleta atada es una bicicleta robada”, graficó. A su entender, el temor a los robos hace que muchas personas descarten utilizar este vehículo para ir a trabajar o estudiar, especialmente cuando no cuentan con lugares seguros donde dejarlo.
El uso de la bici también supone una inversión. Aunque menor que la de un automóvil o una moto, no deja de representar un esfuerzo económico. Según consultas de este diario, una bicicleta nueva en La Plata arranca en unos 200.000 pesos, mientras que los modelos de gama media superan los 300.000. A eso se suman gastos de mantenimiento, como el service general, que puede rondar 25.000 pesos, además de eventuales reparaciones. Quienes la usan a diario coinciden en que el ahorro compensa la inversión.
La bici gana espacio y pide equilibrar la convivencia entre las formas de circular por la Ciudad.
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