Los choferes de la línea 22 iniciaron este martes una reducción drástica de las frecuencias del servicio entre Quilmes y el barrio porteño de Retiro mediante un reclamo salarial ante la empresa Micro Ómnibus Quilmes S.A. por la falta de pago de los viáticos.
Las unidades comenzaron a circular con un intervalo aproximado de 30 minutos durante las horas de mayor demanda. Una vez finalizada la hora pico, la espera entre colectivos podría extenderse hasta una hora, situación que obliga a cientos de pasajeros a buscar alternativas de transporte para trasladarse a sus destinos.
La complicación quedó reflejada directamente en el seguimiento satelital del servicio. La flota total de la empresa cuenta con 49 colectivos, pero durante la tarde de este martes solo registraba nueve unidades en circulación, cifra que explica las extensas demoras presentes en las paradas.
Los trabajadores adoptaron la medida contra el Grupo MOQSA frente al incumplimiento de la liquidación de los viáticos. Los representantes de la firma no emitieron hasta el momento ninguna comunicación oficial sobre la fecha estimada para la normalización total de las prestaciones.
El recorrido habitual de la línea 22 conecta la cabecera en Quilmes con la terminal de Retiro y atraviesa puntos clave del sur del conurbano y la Ciudad de Buenos Aires, entre los cuales destacan Bernal, Avellaneda, Parque Lezama y Plaza de Mayo. El esquema normal de funcionamiento contempla un tiempo de espera de entre 10 y 20 minutos por unidad.
Los usuarios enfrentan mayores tiempos de viaje en todo el trazado y buscan recorridos alternativos mientras persiste el conflicto entre las partes.
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