Los youtubers argentinos Beni Mármol y Pato Perrotta, quienes fueron detenidos el sábado en Miami durante el partido entre Colombia y Portugal por el Mundial 2026, recuperaron la libertad y decidieron dar su versión de los hechos.
A través de una transmisión en vivo en sus redes sociales, ambos desmintieron las versiones que señalaban que se habían colado al Estadio Hard Rock y sostuvieron que el ingreso al estadio se frustró por un problema con una acreditación oficial.
“Quiero aclarar que nosotros no nos colamos. Todo arranca cuando venimos a Miami con una credencial oficial de la FIFA que nos la dio un medio público argentino muy, muy conocido”, comenzó explicando Pato Perrotta, mientras Beni Mármol asentía durante el directo.
Según relató el creador de contenido, la acreditación les permitía asistir a todos los partidos disputados en Estados Unidos y México como parte del Mundial. “Ese medio público te da una credencial que te deja asistir a todos los partidos que se hagan en México y en Estados Unidos. Nosotros, por ejemplo, habíamos ido a Arabia Saudita-Uruguay. Lo fuimos a ver, filmamos historias desde adentro, todo”, aseguró.
De acuerdo con el relato de los youtubers, el conflicto comenzó porque la credencial había sido dada de baja sin que ellos fueran notificados. “El problema fue que cuando nosotros estábamos yendo a Colombia-Portugal, nos habían dado de baja el carnet y no nos notificaron. Nadie nos avisó que nos habían dado de baja la credencial y que nos habían suspendido la entrada a los estadios”, explicó Perrotta.
En ese sentido, aseguró que se dirigieron al estadio convencidos de que podían ingresar, ya que la acreditación era original y hasta ese momento había funcionado sin inconvenientes.
Además, respondió a quienes los acusaron de haber vulnerado los controles de seguridad del estadio. “En los primeros tres controles de seguridad no te escanean la credencial. No es que burlamos los controles de seguridad: no te escanean el carnet y, como el carnet es original, te dejan pasar”, sostuvo.
Ahora, su cobertura del Mundial terminó de la peor manera: con una detención en Estados Unidos y un proceso judicial abierto por su presunto ingreso irregular al estadio durante uno de los partidos de la Copa del Mundo. Mientras tanto, los dos creadores de contenidos continúan en uno de los países anfitrión de la cita ecuménica, pero sin la posibilidad de seguir los partidos desde el lugar de los hechos.
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