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Las sospechas de la Rosada, un plan en marcha y el nuevo capítulo de la pelea en el PJ

Existen al menos tres sondeos nacionales de reconocidos consultores que ubican al gobierno de Javier Milei en uno de sus momentos más complejos. Pero acaso el dato más impactante que arrojan esas encuestas es el que pone en duda que el Presidente esté, hoy por hoy en este contexto económico, en condiciones de vencer en un balotage a un candidato de la oposición.

Ese escenario coyuntural desata obviamente diversas especulaciones y ayuda a comprender los por qué de las reformas con tono electoral que se dibujan tanto a nivel nacional como bonaerense. Por un lado aparece el Gobierno libertario intentando suspender las Primarias o transformarlas en no obligatorias con el objetivo de estirar lo más que pueda el juicio ciudadano y llevar el primer test de las urnas a las generales de octubre. Todo, con la esperanza que para entonces reaccionen algunos sectores de la economía afectados por las políticas oficiales como el comercio, la industria y la construcción y que, además, se verifique cierto tipo de recuperación en el bolsillo de la gente.

La sombra de Mauricio Macri se proyecta sobre ese plan. En 2019 el ex presidente iba en busca de su reelección y el resultado de las Primarias terminó sellando su suerte cuando fue derrotado por 15 puntos por el peronista Alberto Fernández. La remontada posterior en las generales no le alcanzó a Macri para torcer ese historia juzgada.

La propia Casa Rosada parece convencida además por estos días de que el peronismo, más allá de una disputa interna entre Axel Kicillof y el kirchnerismo que parece no tener retorno, resolverá adelantar las elecciones en la Provincia con el objetivo inverso: que el plebiscito ciudadano se produzca sin dar tiempo a que la economía se despabile como sueña el gobierno libertario.

“Ellos creen que esos eventuales comicios anticipados les permitirá retener la Provincia y a partir de ese resultado fortalecer la candidatura presidencial de Kicillof”, analizan en despachos oficiales. Arriesgan que, más allá de las peleas que afectan al peronismo, al final se impondrá esa idea junto con otra que sobrevuela el escenario bonaerense: la de eliminar el límite a las reelecciones indefinidas de los intendentes.

“Si van a terminar adelantando las elecciones en la Provincia como parece, no tendría lógica hacerlo sin poner todo lo que tienen en la cancha”, analizan desde despachos libertarios para justificar es hipótesis.

Kicillof empuja ese proyecto que por ahora no tiene vientos favorables en la Legislatura. Depende de un acuerdo con el kirchnerismo que, por ahora, parece bastante lejano. La Cámpora planteó una contraoferta: quiere que a ese paquete se sume el debate por qué hacer con las Primarias en la Provincia, el eventual desdoblamiento y un apoyo cerrado al proyecto que a nivel nacional presentará en la Cámara de Diputados de la Nación para que se anule la condena que pesa sobre Cristina Kirchner. Le añade otra cuestión: la cobertura de las cuatro vacantes que existen en la Suprema Corte.

El kicillofismo no tiene problemas en poner todo en debate. Pero no quiere saber nada con que le marquen los tiempos respecto de una definición sobre la situación del máximo tribunal de Justicia bonaerense. “Es una decisión que le corresponde al Gobernador”, señalan en su entorno.

Ese escenario de tensión remite inevitablemente a la disputa que libran Kicillof y Cristina Kirchner que se acentuó en los últimos días. La presentación de los abogados de la ex presidenta ante el comité de Derechos Humanos de la ONU terminó por blanquear una realidad: que el kirchnerismo no se ve ni se imagina representado en una candidatura por el Gobernador. La propia Cristina lo dijo en su carta pública cuando planteó que la inhabilitación para ejercer cargos públicos que pesa sobre ella apunta a “impedir que una parte del pueblo argentino pueda volver a elegir libremente el proyecto que representa sus esperanzas”.

La Cámpora ya venía planteando que su “única” candidata es la jefa del PJ nacional. La propia Cristina Kirchner se ubicó en ese lugar.

¿Y Kicillof? “Vamos a seguir nuestra propia construcción”, anticipan en su entorno, más allá de lo que pueda o no hacer el kirchnerismo. Comienza a robustecerse la idea de que aún con Paso a nivel nacional, en el formato que sea, no habrá forma de competir contra la propia Cristina, si es que termina siendo habilitada, o el candidato que designe.

“Cristina nunca dio una interna para que le desafíen su construcción ni su liderazgo”, recuerdan en la Gobernación. Retroceden en el tiempo y recuerdan la pelea de 2005 con Chiche Duhalde, el caso de 2013 cuando el kirchnerismo se enfrentó a Sergio Massa y en 2017 cuando la propia Cristina decidió ir por afuera del PJ y se lo dejó a Florencio Randazzo. En ningún caso hubo interna. La pelea se zanjó con listas separadas. El antecedente sobrevuela en estos tiempos de turbulencias en el PJ.

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