El publicista Ramiro Agulla, referente de la industria publicitaria argentina y creador de algunas de las campañas comerciales y políticas más recordadas de las últimas décadas, falleció este miércoles y hasta el momento no se informaron las causas de su fallecimiento.
Agulla fue uno de los fundadores de la histórica agencia Agulla & Baccetti, junto a Carlos Baccetti, desde donde impulsó piezas que marcaron una época y trascendieron el ámbito publicitario para convertirse en fenómenos populares.
“Solo cambia la ubicación del logo... pero los amigos no desaparecen... solo mueren. Siempre vivo para mí”, posteó desde su cuenta oficial de X su eterno ladero publicitario, Carlos Baccetti, reflejando el apellido de su socio en una nube y el suyo sobre el césped, solo separados por el símbolo ampersand (&): un destello de creatividad en medio de tanto dolor.
Luego, en otros posteos que hilvanó el histórico publicista Baccetti, destacó con imágenes de joven: "Feliz viaje hermano" y "Quedémonos todos con esta sonrisa". Además, escribió: "Obvio un 9 de julio...", en otra imagen editada de ambos vestidos de próceres. Minutos después, en otro posteo concluyó: "Chau gordo...aunque no te vas...chau amigo".
De "Dicen que soy aburrido" a "El sabor del encuentro", las campañas más famosas
El publicista y creativo Ramiro Agulla, que falleció este jueves a los 66 años, se consolidó como el creador de las campañas más recordadas de la publicidad argentina, entre ellas "La llama que llama" y el spot de la campaña presidencial de Fernando de la Rúa en 1999, bajo la reconocida frase “Dicen que soy aburrido”.
El creador fue uno de los fundadores de la histórica agencia Agulla & Baccetti, junto a Carlos Baccetti; trabajó durante más de tres décadas para empresas nacionales e internacionales y fue uno de los creativos argentinos con mayor reconocimiento en festivales de publicidad.
La campaña "La llama que llama" comenzó a emitirse en 1999 para promocionar el servicio de larga distancia de líneas telefónicas. Con el sello de la sociedad, la historia presentó a una familia de llamas antropomórficas que aprovechaba las tarifas reducidas de determinados horarios.
El humor absurdo, los diálogos breves, la continuidad de los personajes y un fuerte cambio del paradigma de la publicidad nacional permitieron que la campaña permaneciera al aire durante varios años. El lenguaje cinematográfico y de videoclip rompieron con la solemnidad de los ‘90 y superaron a una veintena de comerciales, además de instalar expresiones que pasaron al lenguaje cotidiano.
Su capacidad creativa dejó una marca indeleble en marcas masivas como Coca-Cola, Quilmes, YPF y Banco Itaú, donde logró que la publicidad trascendiera el simple anuncio para convertirse en parte del tejido de la conversación cultural argentina.
En el terreno político, Agulla ejerció una mirada disruptiva y, para muchos, cínica, basada en la convicción de que el discurso tradicional de los candidatos era irrelevante ante los ojos del público. Su estrategia no consistía en 'convencer' mediante ideas abstractas, sino en persuadir a través de lo verosímil y la identificación emocional.
Con esta premisa como herramienta de construcción, el publicista alcanzó otra de sus campañas más conocidas con el eslogan "Dicen que soy aburrido", utilizado por Fernando de la Rúa durante la campaña presidencial de 1999. En esta línea, se apropió de las críticas del adversario, ante la búsqueda de desarmar la narrativa opositora.
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